Rusia afirmó hoy haber «desenmascarado» a un espía georgiano que trabajaba en el Cáucaso Norte para supuestamente desestabilizar la región, acusación que Georgia calificó de «absurda» y que acentuó la tensión entre Moscú y el gobierno pro occidental de Tiflis.
Las agencias de noticias rusas citaron a fuentes anónimas del FSB (ex KGB) según las cuales habrían «desenmascarado» a un hombre de 34 años de origen georgiano que vivía en Chechenia y estaba en contacto con grupos insurgentes y fuerzas de seguridad.
«Un agente fue desenmascarado, se trata de un ciudadano ruso originario de Georgia», afirmó la fuente citada por Interfax. Este descubrimiento «confirma la implicación de los servicios secretos georgianos en las actividades terroristas en el Cáucaso Norte», agregó.
Esta acusación acentúa la creciente tensión entre Georgia y Rusia, centrada en el apoyo ruso a la región separatista georgiana de Abjasia.
Según la fuente del FSB, el presunto espía trabajaba «para organizar contactos entre los servicios secretos georgianos y miembros activos de grupos armados ilegales en territorio ruso» para darles financiación y «organizar una resistencia armada».
El ministerio de Interior georgiano se apresuró en desmentir estas acusaciones.
«Es una acusación absurda. Las provocaciones rusas son cada vez más agresivas», afirmó un portavoz del ministerio, Chota Utiachvili, en Tiflis.
La tensión entre Rusia y el presidente pro occidental georgiano, Mijail Saakashvili, nació con los esfuerzos de Georgia por entrar en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y por retomar el control de dos regiones separatistas que cuentan con el respaldo de Rusia, Abjasia y Osetia del Sur.
El mes pasado Rusia anunció haber establecido relaciones formales con las dos regiones, pese a asegurar que reconoce la integridad territorial de Georgia.
Moscú incrementó asimismo su fuerza de mantenimiento de la paz en Abjasia, que Tiflis denuncia desde hace tiempo como una ayuda militar de facto a los rebeldes.
En las últimas semanas los separatistas abjasos aseguraron haber derribado una serie de aviones de reconocimiento sin piloto georgianos. Estas afirmaciones fueron desmentidas por Tiflis, al tiempo que afirmaba que uno de sus aparatos fue destruido por un cazabombardero ruso.
Durante la cumbre de la OTAN el mes pasado en Bucarest, Georgia recibió la promesa de una eventual entrada futura a la Alianza Atlántica.
Mientras tanto, el ministro georgiano para la reintegración de territorios separatistas, Temur Yakobashvili, se encontraba en Moscú hoy para entrevistarse con responsables rusos, a los que, según el diario Kommersant, pretendía pedir la organización de una conferencia de paz.
Georgia espera que con el nuevo presidente, Dimitri Medvedev, Moscú «vea las cosas de otro modo y actúe como pacificador» en contraste con la política de su predecesor, Vladimir Putin, según el jefe de la comisión de relaciones exteriores del parlamento georgiano, Konstantin Gabashvilli, citado por Kommersant.