El joven gobernador Henrique Capriles se convirtió ayer en el candidato electo en unas inéditas primarias de la oposición para escoger al contrincante único del hasta ahora imbatible presidente Hugo Chávez, quien aspira ser reelegido por tercera vez en octubre.
Según el primer boletín sobre los resultados electorales, Capriles obtuvo la victoria con 1.806.860 de votos, equivalente a 62,20%, mientras que su principal oponente, Pablo Pérez, recibió 867.601 de votos, que representan el 29,86%. Ya habían sido escrutados el 95% de los sufragios.
El texto fue leído por Teresa Albanes, presidenta de la Comisión Electoral de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
Capriles, de 39 años, es gobernador del estado central de Miranda.
«Aspiro a ser el Presidente de todos los venezolanos… poder gobernar para todos», afirmó Capriles a las puertas de su comando de campaña, ubicado en el este de Caracas. Allí fue levantada una tarima, frente a la cual varios miles de simpatizantes aguardaron su presencia durante horas.
Muchos -incluidos padres con sus hijos montados sobre sus hombros, jóvenes y ancianos- ondeaban el tricolor nacional y banderines en los que se podía leer «hay un camino».
Algunos de los partidarios de Capriles dicen que piensan que tiene una buena oportunidad de conquistar las preferencias de los venezolanos que se inclinan a favor de Chávez, debido a que ha adoptado un enfoque centrado en la no confrontación con el presidente, al tiempo que promete soluciones a problemas como una inflación de más de 26% y una de las tasas de homicidio más altas de América Latina, 48 asesinatos por cada 100 mil habitantes.
Capriles, que proviene de una familia de clase media alta, es visto como un buen administrador cuyo discurso conciliador y su sensibilidad hacia los pobres le han ganado un gran número de seguidores, convirtiéndolo en favorito entre sus pares opositores.
«Hoy el pueblo habló y al elegirnos el mensaje es muy claro, los venezolanos estamos cansados de la confrontación», destacó.
«Ese es un compromiso que hoy asumo… es un compromiso que hoy queremos que quede claro, no hay espacio para los prejuicios, no hay espacio para los odios», agregó.
El evento electoral convocado por la MUD -compuesta por unos 20 partidos de izquierda, conservadores moderados y tradicionales- estuvo abierto a los 18,2 millones de electores venezolanos, quienes por primera vez en la historia del país eligieron un candidato opositor para que participe en los comicios presidenciales. De acuerdo con cifras oficiales en las primarias participaron unos 2,9 millones de electores.
Las principales encuestas daban como favorito a Capriles, un abogado de orientación centro-izquierdista que superaba en las encuestas por más de 10 puntos porcentuales a su más cercano rival Pérez, de 42 años, gobernador del rico estado petrolero de Zulia.
Entre los precandidatos presidenciales estuvieron además la congresista independiente María Corina Machado, de 44 años; el exembajador ante las Naciones Unidas, Diego Arria, de 73 años; y el exlegislador y exlíder sindical izquierdista Pablo Medina, de 64 años.
En estas primarias también fueron electos los candidatos para 17 gobernaciones y 249 alcaldías que participarán en los comicios regionales que se realizarán entre diciembre y abril de 2013.
Capriles se identifica como un «progresista» que aspira utilizar los ingentes ingresos petroleros para impulsar la producción y la inversión pública y privada, generar fuentes masivas de empleo que permitan a los pobres salir de su precaria situación e impulsar la educación, que considera fundamental para combatir la pobreza.
Se espera que las elecciones presidenciales del 7 de octubre sean las más reñidas de la historia venezolana.
A diferencia de las contiendas presidenciales de 2000 y 2006, la mayoría de los analistas coinciden en que la oposición se encuentra en «mejores condiciones» para enfrentar este año a Chávez, de 57 años, debido al desgaste que vive el mandatario después de 13 años de gobierno y la acumulación de problemas como la criminalidad y la inflación.
«Quiero felicitar al pueblo de Venezuela, el gran triunfador de la jornada de hoy fue el pueblo de Venezuela, la participación… se demostró que los venezolanos vencimos el miedo», dijo el gobernador de Zulia tras reconocer su derrota.
Se esperaba que muchos venezolanos se abstuviesen de participar en las primarias ante el temor de que se repitan acciones de persecución política como las denunciadas luego de que se hizo pública una lista con firmantes del pedido de un referendo para recortar el mandato de Chávez.
Pero contra todos los pronósticos, en un ambiente de tranquilidad, desde tempranas horas de la mañana fue posible ver a numerosas personas formadas en filas, incluso en barriadas pobres, donde el apoyo al gobernante ha sido tradicionalmente mayoritario a lo largo de sus 13 años de mandato.
La masiva afluencia de electores obligó a la MUD a extender una hora más el proceso, originalmente pautado para concluir a las 20.30 GMT.
Para la realización de la consulta la coalición opositora recibió el apoyo técnico y logístico del Consejo Nacional Electoral (CNE), que facilitó los equipos de votación automatizada y apoyó al bloque opositor en el conteo de los sufragios.
Varios miles de miembros de las fuerzas armadas prestaron apoyo de seguridad en los centros de votación, así como algunos miembros de las milicias. Estas últimas son una fuerza creada por Chávez e integrada por voluntarios civiles que van desde estudiantes a jubilados, en su mayoría partidarios del gobernante, a la cual él considera un componente crucial de la defensa del país y su proyecto político. No se reportaron incidentes.
En tanto, Chávez encabezó un desfile cívico-militar en el vecino estado Aragua y, al referirse a los comicios del 7 de octubre, dijo que «no podemos permitir, bajo ninguna circunstancia, que Venezuela vuelva a perder su independencia, esta que hemos logrado en los últimos 20 años, desde el 4 de febrero de 1992 (cuando irrumpió en la escena nacional tras encabezar un fallido golpe de Estado). La independencia es fundamental para impulsar nuestro desarrollo económico, social, cultural, moral». En su breve intervención el mandatario no hizo ninguna mención sobre las primarias opositoras.
En anteriores discursos Chávez ha insistido en que no le importa quién resulte candidato de la oposición, ya que está confiado en que ninguno de sus rivales será capaz de derrotarlo. El mandatario acostumbra criticar a sus adversarios, a los que presenta como agentes de la elite política y económica de Venezuela y Estados Unidos.
Tras superar el tratamiento de quimioterapia al que se sometió por el cáncer que le detectaron a mediados del año pasado, Chávez se muestra ahora más fortalecido y enérgico y asegura sentirse en inmejorables condiciones para derrotar a sus adversarios y obtener un tercer mandato consecutivo.
Dura lucha
Ahora que Henrique Capriles se convirtió en el candidato único electo en una inédita elección primaria de la oposición, enfrenta el reto de encarar no ha cualquier contendiente, sino que se enfrenta a un verdadero fenómeno político.
Incluso después de 13 años en el cargo, el presidente Hugo Chávez sigue siendo un héroe para muchos de sus seguidores y mantiene un emotivo vínculo con muchos de los pobres en Venezuela. También utiliza los poderes plenos de su gobierno y la bonanza del gasto público para tratar de asegurar una victoria en los comicios presidenciales del 7 de octubre.
Si Capriles, de 39 años y gobernador del estado central de Miranda, quiere tener una buena oportunidad en contra del mandatario, tendrá que ganarse a los electores que se inclinaban a favor de Chávez en el pasado, a un sector que está desilusionado con el gobierno y a quienes no se identifican fuertemente con uno u otro bando.
La mayoría de la población de Venezuela está fuertemente polarizada entre los que admiran a Chávez, de 57 años, y quienes lo desprecian. Pero cerca de una cuarta parte de los electores no se identifican con ninguno de los dos bandos políticos, y dentro de ese segmento un 10% a 15% son propensos a participar con su voto, dijo el directivo de la encuestadora local Datanálisis, Luis Vicente León. Muchos de los votantes indecisos son jóvenes que han crecido durante la larga presidencia de Chávez, agregó.
Capriles -que se impuso con 1.806.860 votos, equivalente a 62,20% del total y 32,34 puntos porcentuales más que su competidor más cercano luego de escrutados 95% de los sufragios- necesita de electores como Mariangela Agüero, de 21 años, quien tenía 9 años cuando Chávez fue elegido por primera vez en 1998 y recuerda que su padre celebró en su barriada pobre cuando el exteniente coronel del Ejército salió victorioso.
Desde entonces, la madre de Agüero se ha beneficiado de un programa gubernamental que proporciona materiales de construcción para hacer una nueva casa, y en su barrio muchos respaldan al mandatario.
«Yo pienso que Chávez sigue», dijo Agüero, quien trabaja en una tienda de venta de materiales de costura. «Creo que es difícil que salga del gobierno».
Pero cuando se trata de su propio voto, dijo que ninguna de las partes le ha dado algo en que creer todavía.
«Hay corrupción de ambos lados, mucha corrupción», expresó Agüero, quien agregó que los políticos siempre parecen prometer mucho, pero cumplen poco.
Se espera que la oposición de Venezuela se unirá en torno a Capriles tras su victoria en las elecciones del domingo, acrecentando sus probabilidades según las encuestas. La oposición, alguna vez dividida, ha ganado popularidad en los últimos años, y las elecciones podrían terminar siendo la más difícil campaña de reelección en la carrera de Chávez.
A medida que la campaña se calienta, tanto Chávez como Capriles se esfuerzan para atraer a la mitad del electorado que les hace falta.
Capriles ha comenzado, centrándose en las preocupaciones urgentes de los electores, comprometiéndose a crear empleos y mejorar las escuelas, evitando la confrontación directa con Chávez. Su enfoque refleja la idea de que salir victorioso implica dar pasos cautelosos y evitar perturbar a los electores de la clase obrera y aquellos de la clase media que no comparten el odio que otros expresan contra el mandatario, pero que están listos para el cambio.
Iginia Díaz, de 29 años, quien se ha opuesto a Chávez, dijo que cree que muchos de sus antiguos partidarios están cada vez más desencantados con un presidente que ha sido «demasiado radical» y ha perjudicado a la economía.
«Cada vez hay más opositores», resaltó.
Chávez ganó fácilmente la reelección con el 63% de los votos en 2006, pero desde entonces su popularidad ha bajado en medio de problemas como la violencia delictiva y la galopante inflación.
Sus índices de aprobación han superado el 50% en las últimas encuestas, y su lucha con el cáncer el año pasado no parece haber perjudicado su popularidad. El Presidente dice que está libre de cáncer después de someterse a una cirugía y quimioterapia el año pasado. Se le ve enérgico en sus maratónicas apariciones televisivas, al parecer en un intento por demostrar que todavía puede mantenerse a la par con un rival más joven.
Chávez ya puso en marcha su maquinaria electoral. Ha incrementado el gasto público con el lanzamiento de nuevos programas sociales que ofrecen beneficios en efectivo para los pobres y una gran inversión en nuevas vías férreas, viviendas públicas y sistemas de teleférico en los barrios de Caracas. A medida que se acercan las elecciones, inaugurará otros costosos proyectos que capten la atención, incluyendo el lanzamiento del segundo satélite de Venezuela, de fabricación china, previsto poco antes de los comicios de octubre.
Sin embargo, Chávez ha advertido a los electores que si no es reelegido, sus programas sociales llamados «misiones» se desvanecerán. Esa amenaza, aunque Capriles lo niega, podría tener una influencia en algunas personas en el período previo a la elección.
Muchos obreros venezolanos dicen que todavía creen en Chávez y su programa de inspiración socialista, aun cuando algunos «chavistas» se quejan abiertamente de la ineficiencia y la corrupción en su gobierno.
«Hay cosas buenas y cosas malas, porque nadie es perfecto, pero… ha ayudado mucho a la gente humilde», dijo Heidi López, de 33 años, quien elogia el descuento en los precios de los alimentos en los mercados administrados por el gobierno y piensa que la popularidad de Chávez sigue siendo fuerte.
En cuanto a Capriles, manifestó, «a mí no me gusta».
Capriles ha ganado muchos seguidores por su carisma, así como su historial como buen administrador.
Las encuestas recientes mostraron que tiene el apoyo de alrededor del 40% entre los votantes de la oposición. Con su victoria en las primarias, ahora se enfrenta a la tarea de convencer a otros electores que encarna una alternativa sólida frente a Chávez.
Capriles puede no ser capaz de competir con el dinero del gobierno de Chávez, ni la capacidad del presidente para adueñarse de las ondas de todas las estaciones de radio y televisión a su antojo. Pero Capriles puede contar con un amplio financiamiento de su campaña de donantes antichavistas, así como una gran visibilidad en los medios de comunicación alineados con los opositores, incluyendo la televisora de noticias Globovisión, las emisoras de radio y periódicos privados.
La coalición opositora del país, que se unió con el fin de celebrar unas elecciones primarias para escoger un candidato a la presidencia por primera vez, dejó muestra que ha articulado una mejor organización y será un aliado importante en la movilización de los electores de Capriles contra la maquinaria electoral de Chávez.
«Aspiro a ser el presidente de todos los venezolanos… poder gobernar para todos», dijo Capriles en su discurso triunfal.
«Hoy el pueblo habló y al elegirnos el mensaje es muy claro, los venezolanos estamos cansados de la confrontación», dijo el gobernador al ratificar su postura conciliadora.
«Venimos a construir un futuro distinto, venimos a construir un futuro para todos; no es la hora de izquierdas ni de las derechas, es la hora de todos los venezolanos», agregó en alusión al mandatario, que acostumbra criticar a sus adversarios a los que presenta como derechistas subordinados a la elite política y económica de Venezuela y Estados Unidos.
«No hay espacio para los prejuicios, no hay espacio para los odios», enfatizó.