Más de 50 artistas exhibirán, durante un mes, sus obras en 13 espacios ubicados en cuatro zonas históricas de la capital guatemalteca durante la XVI bienal de arte Paiz, considerada el acontecimiento más importante de las artes visuales realizado en la trama urbana desde 1978.
Por primera vez en tres décadas la muestra se llevará a cabo con una nueva concepción, estructura y nuevos modos de insertarse en la urbe en busca de todos los públicos, afirmó el curador general de la bienal, el cubano Nelson Herrera Yslas.
«Hemos insertado una manera de relacionar el arte contemporáneo con los espacios donde van a estar ubicadas las obras. Esta relación abarca no sólo los edificios en sí, sino también la ciudad y su trama urbana, pues muchas obras estarán en la calle, en pleno contacto con el ciudadano de a pie, con los automovilistas», comentó.
La manifestación artística, que arrancó el fin de semana y concluye el 20 de julio, incluye exposiciones, muestras, mesas redondas, conferencias, talleres y encuentros entre artistas.
Una de las obras ya causó revuelo: la imagen de dos perros apareándose pintada por el guatemalteco Jorge Mazariegos, en una pared de la histórica Casa Ibargí¼en, debió ser borrada por orden de la Municipalidad porque era distinta a la que había sido aprobada para ese monumento nacional.
«Lo pinté tomando el riesgo de que la quitaran, porque no era la imagen que había presentado. La intención era lograr una obra transgresora en un espacio público», comentó el artista a la prensa local después que trabajadores de la Municipalidad la borraran tras una semana en exhibición.
Para esta ocasión han seleccionado «13 edificios en varios espacios de zonas históricas y modernas de la ciudad capital con magníficas posibilidades para la instalación de obras por sus características en cuanto a espacio arquitectónico de notable significación cultural, tanto del pasado como del presente», explica la organización en su presentación.
«De este modo el público podrá disfrutar de arte y arquitectura al mismo tiempo y apreciar mejor el legado ambiental de su ciudad capital, a veces no lo suficientemente apreciado y valorado en medio de la agitada vida que llevamos», agrega.
Lars Vagen
embajador noruego.