Imagino que las citas con psicólogos y psiquiatras han aumentado. Como para que no, el tránsito es un CAOS y sufrimos su efecto. Un ejemplo, lo vivo tres veces a la semana no como víctima sino como observador. Explico, cuando subo a las nueve y media de la mañana por la carretera a El Salvador, el tráfico bajando viene a vuelta de rueda en cola hasta el Centro Comercial La Pradera. ¿A qué hora tienen que salir de sus casas para llegar al trabajo? Los que viven en lotificaciones adelante del kilómetro 15 en esa carretera, deben salir antes de las seis y media horas para llegar a tiempo. Lo anterior es en un día “normal”. Deben ver la situación si hay un carro, picop, bus o cabezal descompuesto; no digo más.
Además, hay que ver el tráfico cuando un bus o tráiler están en el carril izquierdo y otro en el derecho, simplemente se acumula una fila de carros en ambos carriles. Este mismo escenario se mantiene en la tarde cuando la gente está retornando de su trabajo para ir a su casa.
Sábado a mediodía y temprano en la tarde, las colas hacia El Salvador son tremendas. Las otras entradas y salidas a la capital son iguales. En ambas situaciones me pregunto: ¿En qué ánimo llega la gente a sus destinos, sean estos, trabajo o la casa? Por eso digo que las citas con los profesionales mencionados han aumentado. Olvidaba, las manifestaciones en la ciudad y sobre las carreteras bloqueando el tráfico, también contribuyen al CAOS.
Finalmente llegamos a la ciudad sólo para encontrarnos con más tráfico y más gente frustrada, resultado de este caos incontrolable. Los autobuses peleando pasaje y sobrecargados, temer un posible asalto, carros metiéndose más adelante en una cola que no respetan.
Semáforos que vienen sobrando, ustedes saben por qué y quiénes. Con la urgencia de llegar a sus trabajos, los conductores de todo tipo de vehículos hacen maniobras que violan las reglas de Tránsito; pasar semáforos en rojo, si funcionan, irrespeto a los derechos de otros y sobre todo una amenaza a la seguridad colectiva. Sus maniobras pueden causar accidentes que dañan vehículos o inmuebles; peor aún, golpes y fracturas a personas y aún la muerte de algunos.
No hay duda, el tráfico causa estrés. En la ciudad, veamos una pequeña área residencial. Otros expertos usan zonas en las que se sabe hay más población y por lo tanto más problemas de tránsito. Sin embargo, en zonas como la 14, pensarían que no existe ese problema; vaya si no hay CAOS allí también. Ejemplos: en la esquina de la 10ª. Ave y 12 calle, están marcados cuatro altos en el asfalto y rótulos de alto también. La mayoría de carros que transitan sobre la 12 calle y giran a la izquierda sobre la 10ª. avenida, no respetan ese alto. En horas pico es una confusión tremenda por no decir CAOS TOTAL. En el redondel de la 5ª avenida y 9ª calle nadie respeta el alto de las cuatro esquinas, especialmente los que vienen sobre la avenida y cruzan contra vía para salir a la 10ª. avenida.
Edificios recién construidos, el centro comercial en la 10ª avenida y 12 calle, edificios en construcción, contribuyen a este caos en un área residencial. Sé que cada metro de construcción es ganancia para varios ¿Y la consideración y respeto por las personas? He contado 12 edificios nuevos con un total de 160 pisos. Es simple matemática saber cuántas personas viven en esos edificios. Si hay cuatro apartamentos por piso, habrá 640, si en cada uno poseen 2 carros, sumamos 1,280 carros. Si ahora hay descontrol en el tráfico en esa área, prepárese a ver lo que será en unos meses.
Las siguientes palabras demuestran la situación: frustración, descortesía, irrespeto, desobediencia, sobrecargo, irresponsabilidad, accidentes y muerte. ¿Qué hacer?