Cano podrí­a llevar a las FARC a negociar


Foto de archivo de Pedro Antonio Marí­n, cuyo pseudónimo guerrillero fue Manuel Marulanda, pero mejor conocido como

La guerrilla de las FARC podrí­a privilegiar una salida negociada al conflicto colombiano, tras la muerte de su fundador y lí­der histórico Manuel Marulanda «Tirofijo» y su reemplazo por Alfonso Cano, considerado un hombre «más obsesionado con la polí­tica que con la guerra».


Cano, de 59 años y con formación de antropólogo, podrí­a dar un giro a una guerrilla que hasta ahora privilegió en su lí­nea de mando a los campesinos y mandos de la lí­nea fundadora.

«Marulanda fue una persona importante para el siglo XX, Cano podrí­a darle un impulso hacia la paz que su antecesor no pudo dar», señaló hoy a periodistas el senador de izquierda Gustavo Petro.

Cano es un hombre «más obsesionado con la polí­tica que con la guerra», señaló Camilo Gómez, consejero de paz del gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) durante un fallido diálogo de tres años con las FARC.

«Es de una lí­nea más polí­tica, lo que no necesariamente facilita las cosas porque puede ser más doctrinario», advirtió el ex consejero.

Cano tendrá en sus manos el reto de mantener la unidad de la guerrilla, que en menos de tres meses ha enfrentado además la muerte del número dos del grupo, Raúl Reyes, en una incursión colombiana en Ecuador y de Iván Rí­os, el más joven de los siete miembros de la cúpula rebelde, así­ como deserciones y capturas de mandos medios.

En el comunicado divulgado ayer en que Timoleón Jiménez -otro de los miembros de la cúpula rebelde- anunció la muerte de Marulanda en marzo por un infarto y su reemplazo por Cano, los rebeldes admiten que enfrentan «la más grande ofensiva reaccionaria contra organización revolucionaria alguna».

Las FARC mantienen, sin embargo, una fuerte presencia en amplias zonas de del sur y este de Colombia, especialmente en regiones cocaleras lo que les permite financiarse del «impuesto» que según ellos cobran a los traficantes.

Además tienen a 39 rehenes, entre ellos la colombo-francesa Ingrid Betancourt y tres estadounidenses, a los que han propuesto canjear por rebeldes presos y en torno a cuya suerte han logrado movilizar a los gobiernos vecinos como Ecuador y Venezuela, y muy especialmente a Francia.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, declaró ayer que en Colombia «están pasando cosas» respecto a los rehenes tras la muerte de Marulanda pero consideró que hay que dar muestras de «mucha prudencia».

«Sigo la situación minuto a minuto. Quisiera pedir a cada uno que haga el menor número de declaraciones posibles, hay rehenes y la situación es cambiante», agregó el jefe del Estado francés que se ha empeñado personalmente en la búsqueda de la libertad de Betancourt y los demás rehenes.

Igualmente, la familia de la ex candidata presidencial, que adquirió la nacionalidad francesa por su matrimonio, hicieron un llamado a Cano, ya que «al tomar la dirección de las FARC tiene el poder de pasar a la historia liberando a Ingrid y a los tres otros rehenes civiles».

También en Parí­s, el comité de solidaridad con Ingrid Betancourt (CSIB) consideró que la muerte de Marulanda es un «verdadero sismo para las FARC» y estimó que la «evolución de la situación de Ingrid y de los rehenes está inevitablemente vinculada a la evolución del movimiento de las FARC».

Cano impulsó en los años 80 la creación del partido Unión Patriótica que las FARC conformaron durante la negociación de paz con el gobierno de Belisario Betancur (1982-86). Su trabajo polí­tico se vio también reflejado en la aprobación de las FARC de crear el Movimiento Bolivariano y el Partido Comunista Clandestino.

«Si Cano logra consolidar su jefatura con la nueva estructura del Secretariado, podrí­a eventualmente ayudar a conducir a las FARC hacia la salida polí­tica», señaló el politólogo Alejo Vargas, de la estatal universidad Nacional y autor de varios estudios sobre el conflicto colombiano.

Cúpula


— Guillermo León Sáenz (alias Alfonso Cano): Ideólogo polí­tico y ex jefe del bloque occidental de las FARC. Con 59 años, 25 de ellos en las FARC, vení­a dirigiendo el clandestino Movimiento Bolivariano, un proyecto polí­tico lanzado el 29 de abril de 2000. Según «Timochenco», otro miembro del Secretariado, Cano fue designado «por unanimidad» para suceder al mí­tico «Tirofijo».

— Rodrigo Londoño Echeverri (alias «Timoleón Jiménez» o «Timochenco»): Médico de profesión, es uno de los miembros más antiguos del grupo rebelde. Sus conocimientos profesionales y capacidad militar como comandante del frente noveno, lo posicionaron como uno de los más influyentes miembros del Secretariado. Leyó el comunicado anunciando la muerte de Marulanda.

— Jorge Briceño Suárez (alias «Mono Jojoy»): Actualmente jefe militar de las FARC. Se vinculó a esta organización en 1975 como guerrillero raso y fue ocupando progresivamente todos los cargos hasta llegar al Secretariado. Es hermano de Germán Suárez (alias «Grannobles»), jefe del frente 10 y a quien se sindica de la muerte de tres indigenistas estadounidenses en 1999.

— Luciano Marí­n Arango (alias «Iván Márquez»): Jefe del bloque noroeste. Ingresó al movimiento de la Juventud Comunista (Juco) en 1977 y desde allí­ formó parte de las redes de apoyo a las FARC a las que se vinculó en 1988. Tras la muerte en 1990 de Jacobo Arenas, considerado ideólogo y emblemático lí­der de las FARC, Márquez fue designado miembro del Secretariado.

— Milton de Jesús Toncel Redondo (alias «Joaquí­n Gómez»): Nació en 1947. Es el jefe del bloque central de las FARC y encargado de manejar las finanzas que se derivan de los cultivos ilí­citos y el tráfico de drogas, según las autoridades.

— Jorge Torres Victoria (alias «Pablo Catatumbo»): De 55 años, es considerado uno de los «consentidos» de Alfonso Cano. Estados Unidos ofrece una recompensa de 2,5 millones de dólares por su captura pues lo acusa de ser el dirigente de las FARC encargado de organizar las rutas de distribución de cocaí­na.

— Mauricio Jaramillo (alias «El Médico»): De 56 años, fue el médico personal de Manuel Marulanda y responsable de que cada bloque de las FARC tenga un médico, un hospital y un programa de sanidad. Ingresó al mando central de las FARC en marzo en reemplazo de Iván Rí­os muerto violentamente por su jefe de seguridad para cobrar una recompensa.