Canciones para orquesta de Gustav Mahler


Como lo apuntamos en columnas anteriores, la obra de Mahler se establece básicamente en dos lí­neas de profunda creación. Por un lado, sus grandes lieders (canciones, para solista y gran orquesta sinfónica), donde alcanza originalidad poco conocidas hasta entonces, y en las increí­bles sinfoní­as.

Celso A. Lara Figueroa
Del Collegium Musicum de Caracas, Venezuela A mi padre, maestro Celso Lara Calacán, con inmenso amor.

Veamos, pues, nuestra apreciación sobre la música de Gustav Mahler, sus canciones para orquesta sinfónica, no sin antes subrayar que son el marco más exacto para definir a Casiopea, esposa sublime de miel y ternura, a quien veo en el pájaro que levanta su algarabí­a de ragas, en el agua llenando de arcoí­ris las pupilas, en la infancia del alma creciéndome por dentro y en el amor que riego en ella por todas las estrellas. En tal sentido analicemos estas maravillosas canciones mahlerianas:

Canciones de un camarada errante Todaví­a puede leerse en los libros dedicados a Mahler, que éste conoció ya en el año 1888 la colección de canciones populares «El maravilloso cuerno del Niño», sin embargo, cinco años antes compuso dentro del mismo espí­ritu los textos para las «Canciones de un camarada errante». En realidad la primera poesí­a de este ciclo está tomada del «Cuerno maravilloso»; Mahler introdujo algunos versos. Los textos restantes fueron escritos en el estilo del «Cuerno Maravilloso». Aquí­ se escucha al «errante músico bohemio», ligeramente sentimental cuando habla de su amada, y de una gran ternura en su culto a la naturaleza.

Wenn mein Schatz Hochzelt macht, Hab ich (m) einen traurigen. «Cuando mi amada tome marido, será (mi) un triste dí­a: La «m» que añadió Mahler, no es el único cambio introducido por él. Su modificación de la última frase hace más significativa la poesí­a; en lugar de Des Abends wenn ich an das Lieben. «Por la noche cuando me voy a dormir, pienso en mi amor» puso Mahler an mein Leide. «A mis penas», así­ se hace más comprensible el que la muchacha se haya casado con otro. Mahler ha subrayado también con mucho vigor el consuelo que nos proporciona la naturaleza introduciendo el pájaro que canta y la frase Ach, wie die welt so schon. «Â¡Ah, que hermoso es el mundo!». Si de esta forma pierde la poesí­a el encanto de lo indeterminado, Mahler compensa ésta pérdida con el cambio rápido de tempo y de compás en su música campestre.

Gieng heut´ morguen libers Feld, Thau noch auf de Grasern hiena. «Hoy por la mañana temprano iba a través del campo, el rocí­o todaví­a brillaba en la hierba». El ambiente de esta preciosa canción puede expresarse de la mejor manera posible con las propias palabras de Mahler, pues cuando volvió a tomar esta melodí­a con su Primera Sinfoní­a, escribió: «Como un sonido de la naturaleza». La felicidad que se respira por la mañana temprano, el fulgor de a luz todaví­a suave y el alegre canto de un pinzón, forman el contenido de la poesí­a y son inolvidables por la sencillez de esta música maestra.

Inc hab ein gluhend Messer, Ein Messer in meiner Brust. «Tengo un reluciente cuchillo, un cuchillo en mi pecho». Queja de un amante abandonado, que solo con la muerte puede olvidar los ojos azules y el cabello rubio de su amada.

Die zwei baluen Augen von meinem Schatz «Los azules ojos de mi amada». El «camarada errante» marcha al extranjero y pasa por la oscura pradera: «Â¡Al borde del camino hay un tilo, allí­ he reparado mi sueño por vez primera!». Pena de amor se disipan en el silencio de la noche. Una apagada marcha ofrece en forma juvenil el mismo final cómico de la «Canción de la tierra».