El proyecto de sucesión del presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, para las elecciones de 2010, se tambaleó con el anuncio de que su candidata, la ministra jefe de Gabinete, Dilma Rousseff, padece un cáncer del que se tratará en los próximos meses.
Rousseff, de 61 años, reveló el sábado que le fue extirpado un linfoma y que se someterá a quimioterapia durante cuatro meses. El equipo médico evaluó en más de 90% las posibilidades de cura y la dama de hierro del gobierno Lula fue enfática al asegurar: «Mantendré mis actividades en el mismo ritmo. No hay incompatibilidad entre una cosa (el trabajo) y la otra (el tratamiento)».
«Pero, aunque no lo quiera, Dilma Rousseff tendrá que disminuir la gran exposición pública que Lula planificó para darla a conocer y ganar intenciones de voto», dijo el analista Carlos Lopes, de la consultora política SantaFe Ideias.
El Partido de los Trabajadores (PT) enfrenta en octubre de 2010 las primeras presidenciales en las que su popular líder, Lula, no será candidato, porque Brasil no permite un tercer mandato presidencial consecutivo.
El presidente informó recientemente que su candidata a sucederlo es Rousseff, poco conocida por la opinión pública y que ahora lo acompaña en los viajes por el país.
«En los próximos meses, mientras dure el tratamiento contra el cáncer, podemos esperar aprensión y especulaciones. Se ha indicado que la cura es altamente probable y, si eso se confirma, cuando acabe el tratamiento quedará bastante tiempo hasta las elecciones. Pero si no es así, el PT lo tendrá difícil para encontrar y dar a conocer a otro candidato», dijo Joao Augusto de Castro Neves, analista de CAC Consultora Política.
La noticia del cáncer de la ministra ocupó hoy las páginas de la prensa brasileña y a los analistas.
«El PT sin alternativa a Dilma», tituló O Globo. «El gobierno jamás admitirá que estudia alternativas para la sucesión de Lula. Pero sería imprudente si no comenzase a hacerlo», señala el comentarista político de Globo, Ricardo Noblat.
«El cáncer de Dilma lanza incertidumbres sobre la sucesión presidencial», tituló el principal diario económico, Valor. Este destaca que «superando la enfermedad, Dilma reforzará su imagen de mujer vencedora».
El ministro de Educación, Fernando Haddad, aseguró que el PT no piensa en una candidatura alternativa.
Lo que la Ministra no se quitará es una desconfianza sobre su salud, según el consultor Castro Neves, quien recordó el trauma que dejó en Brasil la muerte del presidente Tancredo Neves, fallecido antes de asumir el cargo en 1985.
Ex guerrillera que sufrió tortura y cárcel en la dictadura (1964-1985), Rousseff se ha dado a conocer por su mano dura. «Margaret Thatcher del Tecer Mundo» la llamó el senador opositor socialdemócrata Arthur Virgilio.
Tal vez para contrarrestar esa imagen, Rousseff inició el año con un radical cambio: facciones rejuvenecidas, sin anteojos ni ojeras, y más sonriente.
Ningún candidato presidencial ha sido oficializado hasta el momento en Brasil. El opositor que se presenta con más fuerza es el socialdemócrata José Serra, gobernador de Sao Paulo.