Alrededor de 23,4 millones de canadienses estaban convocados a las urnas hoy en medio de la tormenta financiera mundial, para unos comicios que podrían confirmar a los conservadores de Stephen Harper en el poder pero sin una mayoría absoluta.
Las legislativas de hoy son las primeras que se desarrollan en un gran país desarrollado desde la crisis financiera mundial, que estuvo en el centro de la campaña electoral.
Favoritos para ganar las elecciones anticipadas, los conservadores se vieron afectados por las preocupaciones provocadas en Canadá por la crisis y que, según los sondeos, los privarán de la mayoría absoluta.
Los primeros locales de votación abrieron a las 08:30 horas locales en la provincia de Tierra Nueva y Labrador y cerrarán a las 19:00 horas sobre la costa del Pacífico, en un país con seis husos horarios.
Las primeras estimaciones de resultados se conocerán poco después del cierre de los locales sobre la costa oeste, mientras que el escrutinio comenzará más temprano en el este.
Las elecciones enfrentan principalmente a los conservadores de Stephen Harper con el Partido Liberal de Stéphane Dion, quien dirigió al país durante 12 años, antes de la victoria conservadora de enero de 2006.
Pero otros tres partidos importantes se disputan los sufragios para esta elección uninominal de una vuelta: el Nuevo Partido Democrático (NPD, izquierda), el Partido Verde y el Bloque Quebequense (independentista), que sólo presenta candidatos en Quebec.
Todos los institutos de sondeos preveían en las últimas encuestas antes de las comicios una victoria de Harper, con una ventaja de cinco puntos porcentuales sobre los liberales.
Pero el cerca de 34% de intenciones de voto que reciben los conservadores será insuficiente para permitirles alcanzar la mayoría de los 308 asientos de la Cámara de los Comunes. Tenían 127 en la cámara saliente.
Una proyección del instituto Ekos divulgada el lunes a última hora atribuye a Harper 136 diputados, es decir diecinueve menos que los 155 necesarios para aprobar los presupuestos federales y su programa legislativo sin depender de otros partidos.
Los liberales de Stéphane Dion, por su parte, obtendrían 84 bancas, es decir 11 menos de las que tenían hasta ahora.
Sin embargo, se consideraban posibles algunas sorpresas a causa del importante número de indecisos, que los líderes políticos trataron de seducir recorriendo el país hasta el último minuto del lunes.
«No tenemos garantías de que vayamos a ganar. Cada voto importa», insistió Harper, quien pidió a los electores que le dieran un mandato para «proteger la economía» y criticó una vez el proyecto de impuesto sobre el carbono de su principal adversario.
Los liberales se vieron afectados por el proyecto de Dion tendiente a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, mal recibido por la opinión pública, y del que Harper ha dicho que empujaría a Canadá a la recesión.
«Stephen Harper edificó su campaña sobre una mentira», deformando el proyecto liberal y «perderá por esa mentira», respondió Dion, apelando a los votantes a que eviten dispersar sus votos para desembarazarse de Harper.