Campeón memorable


El Boca celebró su 23 obtención de estrellato histórico como local argentino.

Boca Juniors se consagró campeón del Torneo Apertura-2008 del futbol argentino pese a perder 1-0 con Tigre anoche, en el último partido del certamen triangular jugado en la cancha de Racing (periferia sur).


Leandro Lazzaro, a los 68 minutos, marcó el gol para el triunfo de Tigre, que igualó el puntaje de Boca y San Lorenzo en el triangular, pero el tí­tulo quedó en manos de Boca por tener una mejor diferencia de gol.

Boca, Tigre y San Lorenzo habí­an igualado el primer puesto del campeonato al cabo de las 19 fechas, por lo que fue necesario un triangular de desempate, en el que los auriazules se impusieron por margen mí­nimo.

En los encuentros anteriores del triangular, Tigre perdió 2-1 con San Lorenzo y Boca se impuso 3-1 al «Ciclón», con un gol en tiempo adicional de Cristian Chávez, y ese éxito por dos tantos de ventaja le permitió conseguir la diferencia necesaria para la conquista.

Para Boca, se trató del tí­tulo 23 de su historia en el profesionalismo en Argentina y el primero desde la obtención del Torneo Clausura-2006.

El martes, Boca llegaba a la definición con la tranquilidad de saber que podrí­a ser campeón incluso con una derrota por un gol, mientras que Tigre estaba obligado a imponerse por dos tantos para obtener el primer tí­tulo de su historia en la máxima categorí­a.

En un partido jugado en terreno neutral, ante más de 34 mil espectadores, Boca comenzó mejor las acciones, con un buen control de la pelota y tratando de jugar en campo rival.

El mediocampo de Boca dominaba con un gran trabajo de Sebastián Battaglia en la contención, y de Jesús Dátolo para desequilibrar por el sector izquierdo, aunque de todos modos le costaba llegar con claridad, porque Tigre encontraba seguridad en la firmeza de Blengio en la defensa.

Lo mejor de Boca estuvo en un par de ocasiones que llegaron de contraataque, pero el arquero Luis Ardente, que debutaba en primera, se lució para salvar un mano a mano ante Luciano Figueroa, y luego Leandro Gracián, el reemplazante del estelar Riquelme, disparó sin fuerza desde buena posición.

Casi en el final de la primera parte, Dátolo tendrí­a otra oportunidad, pero adelantó mucho el balón cuando estaba solo y permitió la reacción del arquero.

En tanto, Tigre resistí­a y no llegaba, en un partido mucho despliegue y con bastantes imprecisiones, aunque comenzó a mejorar después de la media hora, a medida que ajustó las marcas y comenzó a compartir el control del partido con Boca.

En el segundo tiempo, Boca sufrirí­a otra baja, con la salida de Dátolo, que fue reemplazado por el uruguayo Alvaro González, con menos despliegue pero con más capacidad para la resistencia.

El equipo auriazul todaví­a tendrí­a otras dos ocasiones, con un remate alto de Battaglia desde una posición forzada y un disparo desviado de Lucas Viatri.

A Tigre le costaba generar peligro, porque Martí­n Morel, su figura, no conseguí­a desequilibrar, pero de todos modos iba a encontrar el único tanto en una jugada aislada.

En un centro largo y cruzado de Matí­as Giménez, Lazzaro fue a buscar y le ganó con un frentazo a la floja salida del joven arquero de Boca, Javier Garcí­a, que enseguida fue reemplazado, aparentemente por una lesión.

Boca acusó el impacto y perdió la seguridad y la confianza que habí­a tenido hasta ese momento, y Tigre, impulsado por la cercaní­a de la hazaña, intentó ir en busca del segundo tanto, pero careció de ideas para vulnerar a un rival que buscaba calmarse en medio de la confusión.

Los últimos minutos fueron tensos y dramáticos, y Boca estuvo a tiro del empate con un disparo de González que salvó Ardente, pero logró superar la presión, aguantó el resultado y se adueñó del tí­tulo de un campeonato destinado a entrar en la historia por un desarrollo parejo y cambiante.