El recién elegido primer ministro Salam Fayad, apoyado por Occidente, debe formar un gobierno de emergencia hoy, lo que sellaría la ruptura entre los palestinos tras la toma de control de la franja de Gaza por los islamistas de Hamas y la destitución del ejecutivo de unidad.
Apoyado por los países occidentales y también por los árabes, el presidente palestino, Mahmud Abas, nombró ayer a Fayad para estar al frente de un gobierno que, sin embargo, se limitará a Cisjordania.
En la franja de Gaza, mientras tanto, milicianos enmascarados de Hamas patrullaban las calles de sus pueblos y ciudades, atrapados entre Israel y Egipto y aislados del resto del mundo tras la toma de control de todo el territorio por parte del grupo islamista.
Los hombres de Fatah, el movimiento moderado de Abas, empezaron hoy a tomarse la revancha en Cisjordania, saqueando decenas de edificios relacionados con Hamas, incluidas asociaciones de caridad, escuelas islámicas y el centro de la radio y la televisión local en la ciudad de Naplusa.
Uno de los jefes del grupo armado de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, cercano a Fatah, pidió a los activistas de Hamas en Cisjordania que entreguen sus armas a la Autoridad Palestina, pues tras lo ocurrido en Gaza «Hamas se ha convertido en una organización prohibida».
Con sus fronteras con Egipto e Israel completamente cerradas, existe el riesgo de una crisis humanitaria en Gaza, una empobrecida franja de terreno con una de las densidades de población más altas del planeta, pues en ella viven 1,5 millones de personas.
Esos habitantes intentaban volver el sábado a su vida normal, abriendo sus mercados y trasladándose por el territorio, después de una semana de sangrientos enfrentamientos entre Hamas y Fatah que causaron al menos 116 muertos y 550 heridos y que condujeron al control del territorio por los islamistas.
Asimismo, Hamas puso en libertad a varias decenas de responsables de Fatah y de las fuerzas de seguridad detenidos en días pasados, mientras que más de 200 fieles a Abas escaparon de Gaza en dirección a Egipto.
La toma del control en Gaza por Hamas –un movimiento apoyado por Irán y Siria– desató gran alarma en Israel y en la comunidad internacional y ha puesto en serio peligro las perspectivas de paz en Oriente Medio.
En la actual situación, los palestinos son dos entidades divididas geográficamente y también a nivel político, lo que aleja aún más la posibilidad de un Estado palestino independiente.
«Hemos destruido la causa palestina y el sueño de un Estado palestino», se lamentó Abu Said, un vecino de 45 años del campo de refugiados de Shati, cercano a la ciudad de Gaza.
El líder de Hamas, Jaled Mechaal, declaró desde su exilio en Damasco que el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) no intentará tomar el poder en los territorios palestinos y cooperará con Abas.
«Nadie cuestiona su legitimidad. El es el presidente electo. Vamos a cooperar con él en el interés nacional», dijo.
Abas, por su parte, disolvió el jueves el gobierno de unidad formado desde marzo por Fatah y Hamas y encargó a Fayad la formación de otro gabinete de urgencia, denunciado el viernes como ilegítimo por el primer ministro destituido, el islamista Ismail Haniyeh.
En cambio, la decisión del presidente palestino fue respaldada tanto por Estados Unidos como por el Cuarteto internacional para Oriente Medio (Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU), que también expresó su preocupación por la «situación humanitaria» en Gaza.
Los países occidentales han boicoteado a los islamistas desde que éstos ganasen las legislativas palestinas en enero de 2006 y formasen posteriormente un gobierno al que Washington y Bruselas suspendieron sus ayudas económicas.
Los cancilleres de la Liga Arabe reunidos el viernes en El Cairo pidieron a Hamas y Abas que den marcha atrás y condenaron «los actos criminales» en la franja de Gaza.
Asimismo, Estados Unidos e Israel –cuyo primer ministro, Ehud Olmert, viaja el domingo a Washington para hablar con el presidente George W. Bush sobre la actual crisis en Gaza– ya declararon su disposición a ayudar económicamente al nuevo gobierno de emergencia palestino.
El ejército israelí efectuó disparos de advertencia en el paso fronterizo de Erez (norte de la franja de Gaza) contra decenas de palestinos que trataban de huir del territorio, controlado por el Hamas, afirmó un portavoz del ejército.
«Decenas de palestinos se reunieron de lado palestino en el cruce de Erez y trataban de pasar a Israel. Las tropas dispararon al aire para alejarlos», indicó el portavoz.
El ejército israelí rodeó completamente la franja de Gaza tras la toma del territorio por el movimiento islamista Hamas.
Estados Unidos mete las manos
Estados Unidos anunció hoy al presidente palestino, Mahmud Abas, que reanudará la cooperación con el gobierno palestino de urgencia que se está gestando actualmente y el envío de ayuda financiera directa, indicó un alto responsable palestino.
«Estados Unidos decidió levantar las sanciones y trabajar con el nuevo gobierno», afirmó este alto responsable, que subrayó que el cónsul estadounidense en Jerusalén, Jacob Walles, se reunió hoy con Abas para transmitirle la decisión de la administración estadounidense.
El responsable afirmó que la ayuda financiera norteamericana permitirá, en primer lugar, pagar los salarios de los funcionarios.
Estados Unidos manifestó su apoyo al presidente palestino, Mahmud Abas, después de que el movimiento islamista Hamas tomara el control de la franja de Gaza.
«Nadie quiere dejar a cientos de miles, incluso a millones de personas de la franja de Gaza a merced de una organización terrorista», declaró el portavoz de la presidencia estadounidense, Scott Stanzel.
Estados Unidos boicoteaba al gobierno palestino desde que Hamas ganó las elecciones y pasó a dirigir el gobierno, en marzo de 2006.
El economista independiente Salam Fayyad, que ha sido elegido de Abas para formar el gobierno de urgencia, es apreciado tanto por Washington como por la unión europea.