Desde el asesinato del licenciado Rosenberg, q.e.p.d., es impresionante la cantidad de personas que en lo individual y en representación de organizaciones, han hablado o escrito acerca de este incidente enfocándolo desde su particular punto de vista pero siempre condenando el hecho y hablando de la necesidad de hacer cambios a partir de este momento. Las oraciones de Carmen y las mías, van para sus familiares; a su hermano, a sus hijos y en especial a sus hermanas y sobrinos, que sí conocemos.
Este crimen rebalsó el vaso; fresco está también, el dolor de las viudas y huérfanos que han dejado todas las víctimas de esta ola violenta que azota a Guatemala; no olvidemos a los tres inocentes niños que fueron asesinados por presenciar un hecho violento y hoy nos horroriza la muerte de tres niñas. Guatemala no puede continuar callando.
Ante esta situación, los jóvenes de Guatemala están tomando esta oportunidad para despertar y participar de una manera u otra, en protestas que demandan el cese de la violencia y justicia para todos. Lo admirable de este movimiento es que no es político partidista y que une a estudiantes de todas las universidades del país. Es urgente que lo hagan. Estos jóvenes guatemaltecos, en gran parte menor de 30 años, representa la gran mayoría de la población y por lo tanto tienen el papel de relevar el liderazgo del país y ver hacia el futuro. Ante esto, me vienen a la mente unas ideas acerca del futuro y el cambio, cambio mundial y cambio local; ambos nos afectan ahora y nos afectarán en el futuro.
Para ver el futuro, tenemos que considerar algunas tendencias. Las tendencias son puentes del pasado hacia el futuro. Son ideas acerca de lo que puede pasar en el futuro si una determinada situación continúa sucediendo. Es muy fácil poner un ejemplo de tendencia. Veamos la violencia. ¿Qué va a pasar a Guatemala si continúa por otros 15 años esta tendencia de violencia diaria en las calles? La psicología colectiva de la población se verá afectada, el rendimiento del trabajo será afectado igualmente y la conducta de los niños en la escuela, también se afectará por el temor de lo que les pueda pasar cuando van y vienen al y del establecimiento. Las tendencias ayudan a organizar nuestras ideas sobre los cambios que queremos hacer. Sin embargo, resulta que en la sociedad actual hay tantas tendencias que hay que priorizarlas para poder resolver los problemas. Además, la sociedad ha resultado ser muy compleja y los cambios se suceden rápido y por todos lados; es sumamente difícil mantenerse al día con cada cambio, en cada campo y por eso existe tanta especialización hoy día.
Creo que debemos plantearnos la siguiente pregunta: ¿Queremos el tipo de futuro hacia el que nos estamos encaminando, o debemos tratar de cambiarlo?
A este movimiento de la juventud guatemalteca, quisiera hacerles una recomendación. Vean la tendencia, analícenla y formulen su visión. La visión, es una declaración fuerte del futuro preferido que la comunidad quiere. Las visiones animan a los miembros de una agrupación para enunciar las razones por las que están trabajando conjuntamente. El desarrollo de una buena visión, es la manera más poderosa de clarificar hacia donde se quiere dirigir el cambio. Sin embargo, hay que tener en mente un par de «caveats» ( reservas). Según Peter Senge, de la Sloan School of Management, de MIT (Massachussetts Institute of Technology), primero, la visión tiene que ser compartida. Los miembros de la agrupación tienen que estar comprometidos con esa visión.
Segundo, los miembros del grupo tienen que creer que pueden hacerlo suceder. La gente dentro de la organización realmente tiene que creer que pueden formar su futuro y comprometerse a hacerlo. El «truco» está en moverse de una visión al trabajo diario. Será interesante observar si los grupos de jóvenes que están surgiendo a raíz de los terribles acontecimientos violentos recientes, que representan una tendencia, están basando su actuación en una visión de qué es lo que quieren de este país y si ese querer es compartido por la gran mayoría de sus agrupados y se convierta, eventualmente, en la de todo el país.
Espero que estos grupos de jóvenes, entiendan que formular la visión e iniciar su realización representa un trabajo de muchos y luego otros tantos años más, para mantenerla y hacerla progresar. Bueno, es un compromiso para toda la vida. Los felicito por tomar la estafeta. Analicen la tendencia, visualicen los posibles futuros y cambien la visión. Vale la pena.