El presidente electo de México, Felipe Calderón, que asumirá el poder el próximo viernes, designó el martes a la hasta ahora embajadora del país en Austria, Patricia Espinosa, como nueva canciller y al gobernador de Jalisco (este), Francisco Ramírez, como ministro de Gobernación (Interior).
«He pedido a la embajadora Espinosa que lleve adelante una política exterior moderna, que apuntale el desarrollo económico y social del país, que defienda los intereses de los mexicanos en el exterior, particularmente de los migrantes y que se aboque a reposicionar a México en el lugar que corresponde en el escenario mundial y regional», dijo Calderón.
Espinosa es una diplomática de más de 25 años de experiencia que ha desarrollado su carrera en las legaciones de México ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) en sus sedes de Ginebra, Nueva York y Viena y en distintas legaciones de Europa (Alemania, Austria, Eslovaquia y Eslovenia).
Frente al perfil netamente europeo de la futura titular de la política exterior mexicana, Calderón se reservó el nombramiento directo del responsable de la relación bilateral con Estados Unidos, puesto para el que eligió a Arturo Sharukán, uno de sus más estrechos colaboradores.
Para la secretaría de Gobernación, el puesto más importante del Ejecutivo en política Interior -ya que su titular es el encargado de las relaciones con los gobernadores estatales, con el poder legislativo, con los partidos y con el resto de fuerzas sociales- nombró al ex gobernador de Jalisco (este), Francisco Javier Ramírez.
Esta decisión promete ser polémica ya que Ramírez ya fue criticado por la oposición en días pasados ante los rumores de su nombramiento.