En el marco del Día Mundial del Agua, ambientalistas coinciden en que el acceso al vital líquido en Guatemala es precario, ya que el sistema hídrico se encuentra seriamente impactado por la contaminación, pero también destacan los preocupantes niveles de conflictividad que ha generado disputa por el acceso a la misma.
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Además de carecer de un marco regulatorio que permita tener un mejor acceso al agua, según Centro de Acción Legal Ambiental y Social (CALAS), el 20 por ciento de la población en Guatemala no tiene acceso al recurso, mientras que el 80 restante tiene que lidiar con los altos niveles de contaminación.
El director general de CALAS, Yuri Melini, señala que los niveles de disponibilidad del patrimonio hídrico del país son cada vez más alarmantes. En términos generales todas las fuentes de agua están impactadas por el cambio climático y el sistema de producción se está perdiendo por la pérdida de los bosques productores.
Melini dice también que el sistema hídrico se encuentra impactado por las actividades extractivas, como la minería y la demanda de las grandes industrias, como el procesamiento de la caña de azúcar o la palma africana.
“Estas actividades dejan sin agua a otras actividades industriales y agrícolas; es un problema serio, sobre todo con el acceso al agua”.
Sin institucionalidad ni control
Además dice que en esta materia, el país está mal, pues no tiene una institucionalidad, el asunto del agua está disperso entre varios ministerios, y en el ámbito local las acciones municipales son “paupérrimas”, pero en otro aspecto la ciudadanía no tiene conciencia sobre este asunto, por lo que es necesario un marco regulatorio, “mientras no se tenga una ley general de aguas, el país no avanzará para concertar los intereses en el bien común del desarrollo social, la protección ambiental y el desarrollo económico”.
Mellini señala que el Día Mundial del Agua es un día para la reflexión pública sobre este asunto para que de alguna manera como sociedad y como pueblo no se mantenga disputa y conflictos por el agua “el agua no se pelea, se comparte”.
Entre tanto, la ambientalista Marta Pilón expresa que la situación del agua en el país es precaria pues no existen los controles necesarios en cuanto a contaminación, pero especialmente no hay interés ni voluntad política para solventar esta situación, “cada día el agua se escasea más en el mundo y Guatemala no es la excepción”.
Además explica que la escasez del agua ha sido por la deforestación que es constate, por lo que exigen el cese a esta situación para proteger los bosques que generan el vital líquido. Asimismo Pilón manifiesta que no hay programas de educación de uso y ahorro del agua. Pero que también es un tema de conflicto entre la población ya que el que no tiene busca tenerla y el que la tiene no la quiere perder.
En el tema de la conflictividad que genera el agua Mellini acota que el líquido cristalino se ha convertido en foco de conflicto principalmente por la discusión con las industrias extractivas, así como en los monocultivos y en las comunidades rurales.