Caí­da de remesas desde Estados Unidos


La crisis económica impactará en los paí­ses latinoamericanos sobre todo con la baja de las remesas.

Marí­a cabecea aburrida en un asfixiante calor esperando una llamada en las pequeñas cabinas telefónicas que hasta hace poco eran un dinámico y único medio de comunicación entre habitantes de Cumburindio, una localidad en el oeste mexicano, y sus familiares que viven en Estados Unidos.


«La cabina telefónica era negocio, ahora ya no la queremos, queremos entregarla, pos ya la gente no habla casi de Estados Unidos, pues», dijo Sergio Arana, esposo de Marí­a.

Encima, Arana ha dejado de recibir de 500 a 1.000 dólares que sus ocho hermanos residentes en Los íngeles enviaban mensualmente.

Michoacán, estado en el que se ubica Cumburindio, es la entidad que más remesas recibe en México, paí­s para el que esta forma de ingresos es la segunda fuente de divisas más importante después del petróleo.

«Alfredo Garcí­a, Alfredo Garcí­a, en 10 minutos le van a hablar de Chicago», es uno de los llamados que hasta hace unos meses solí­a escucharse varias veces al dí­a desde un altavoz en Cumburindio.

«Hace seis meses que nada más en el domingo sacaba unos 1.000 pesos (88 dólares), ahorita se saca unos 300 o 400 pesos (26 y 35 dólares)» con la cabina, lamentó Sergio, quien por su parte vende tacos (tortilla de maí­z) en las noches y cuyas ventas se han caí­do casi a la mitad.

Cumburindio, un poblado de unos 600 habitantes, hace tres décadas era una rancherí­a y hoy tiene una carretera que pasa por el centro donde hay hasta pequeños supermercados de autoservicio importados por los emigrantes. «La mayorí­a de la economí­a depende de las remesas», añade Sergio.

Tan sólo en el primer semestre del año Michoacán dejó de percibir 17 millones de dólares en remesas, respecto al mismo periodo de 2007, y se espera que durante todo el año este ingreso caiga alrededor de 3%, dijo por su parte, la secretaria técnica de la secretarí­a del Migrantes del estado, Griselda Valencia.

Según cifras del Banco de México (central), Michoacán recibió 2.262 millones de dólares en 2007, monto «casi igual a el presupuesto que recibe el estado» anualmente del gobierno federal, precisa Valencia.

Las remesas enviadas a México por sus emigrantes sufrieron en agosto una caí­da global del 12,2% con respecto al mismo mes de 2007, la peor baja desde 1995, y sumaron en los primeros ocho meses 15.553 millones de dólares, equivalente a una caí­da anual de 4,2%, reportó la semana pasada el Banco Central.

«Ya en vez de irse a Estados Unidos, se están viniendo, como un primo mí­o, que hace 16 años se fue y ya se le poní­a difí­cil para agarrar trabajo porque no hay. Fui el sábado por él al aeropuerto», ubicado en Morelia, capital del estado, donde la frecuencia de vuelos directos desde Los Angeles se redujo de tres a uno a la semana.

Michoacán desde hace 30 años depende de las remesas, reconoce la funcionaria, quien anuncia que el gobierno izquierdista del estado prevé el regreso de muchos connacionales.

«En la próxima Navidad ya se van a quedar aquí­, mientras pasa la recesión» en Estados Unidos, dice Valencia.

Cumburindio está en una depresión de difí­cil acceso, rodeado de montañas, similar a una olla donde no hay humedad. El calor y la aridez de esa tierra son reflejo de la dureza de su gente, ahora aterrorizada por los cárteles del narcotráfico que abundan en la región.

«No hay fuentes de empleo, sólo el campesinado, en junio cuando empieza el temporal de lluvias, empiezan a trabajar su tierras y se termina en noviembre y diciembre, cuando hay cosechas, y ahí­ para delante pues ya no hacemos nada», sostiene Sergio.

El cultivo del melón chino es la única industria exitosa desde hace décadas en la región, pero requiere de una inversión de cerca 70.000 mil pesos por hectárea (6.194 dólares), inaccesibles para un campesino de la zona, que trabaja por ocho dólares diarios para la empresa estadounidense que cultiva esta fruta.

Unos 30 camiones cargados salen cada dí­a hacia Estados Unidos, pero una vez que termina la temporada «quitan las empacadoras y se van. Todito se lo llevan los gringos», cuenta un poblador.

El gobierno de Michoacán pidió al Gobierno Federal un aumento en el presupuesto estatal para impulsar proyectos agropecuarios que permitan enfrentar la crisis por la caí­da de las remesas y la demanda de trabajo ante el regreso de los emigrantes.

Sin embargo, el ministro de Trabajo, Javier Alarcón, desestimó las voces de alarma y pronosticó que regresarán de Estados Unidos entre 200 y 380 mil mexicanos, los que, según él, no generarán desequilibrio en el mercado laboral del paí­s.