Tom Hicks y George Gillett, dueños estadounidenses del club inglés de fútbol Liverpool, retiraron ayer el recurso de amparo temporal que amenazaba bloquear su venta a los Red Sox de Boston por 476 millones de dólares.
Pero los abogados de Hicks y Gillett dijeron que buscarán vías legales para que se retengan 1.600 millones de dólares en daños y perjuicios, que esperan resultarán de la venta al New England Sports Ventures (NESV), propietaria de los Red Sox de béisbol.
Autoridades de Liverpool hicieron el negocio pese a las objeciones de los propietarios Hicks y Gillette, que dicen que el precio de venta está subvaluado.
Pero el negocio, y el retiro del recurso en una audiencia cerca del domicilio de Hicks en Texas, permitirá al Liverpool pagar a sus acreedores sin declararse en quiebra.
Esta situación amenazaba con la pérdida de 9 puntos en la tabla de la Premier League, lo que determinaría que el club quede relegado y eche a pique el negocio.
Mientras tanto, Hicks y Gillett prometen luchar por dinero para recuperar las pérdidas en una batalla legal que promete prolongarse hasta bien entrada la gestión de la nueva propiedad.
«Es una estafa extraordinaria y el resultado será tan malo para el club como para los aficionados», advirtió Steve Stodghill, el abogado de Texas que representan a Hicks y Gillett.
«Este caso no sólo devalúa al club sino que también dará lugar a una incertidumbre a largo plazo para los aficionados, jugadores y todo el que ama este deporte, porque todos los recursos legales se llevarán a cabo».