El presidente George W. Bush pronunciará hoy el tradicional discurso sobre el estado de la unión, una de sus últimas grandes citas con el pueblo estadounidense, antes de que el interés se centre de nuevo en la campaña electoral destinada a buscarle un sucesor.
A partir de las ocho de la noche (hora de Guatemala), Bush tratará de convencer a sus compatriotas de que todavía lo necesitarán durante los casi doce meses que le quedan en la Casa Blanca.
En un discurso ampliamente dedicado a la economía, Bush deberá impulsar una rápida puesta en marcha del plan de reactivación de la economía que dio lugar a un inusual acuerdo político hace unos días, en el momento en que se cierne la sombra de una recesión sobre Estados Unidos.
El presidente debería exaltar la firmeza de la economía nacional y del libre comercio.
También debería evocar la posibilidad de que israelíes y palestinos resuelvan un acuerdo de paz antes del fin de su mandato, destacar la importancia de la polémica misión en Irak, y hablar de un acuerdo de colaboración que pretende establecer con el gobierno iraquí de Nuri al Maliki.
«Dije que correría hasta la meta. Este discurso significará claramente que voy a realizar un «sprint» hasta la línea de llegada», dijo Bush al periódico USA Today.
«Haré saber que durante los pasados siete años hemos hecho progresos en temas importantes, tanto en casa como en el extranjero», indicó.
Su propia administración reconoció sin embargo que había que ser «realista» y que el discurso de 2008 no debería basarse en el anuncio de iniciativas mayores, lo que caracteriza normalmente a este encuentro.
Bush, que solo cuenta con la aprobación de aproximadamente el 30% de los estadounidenses, apelará esta vez a acabar «el trabajo no terminado» y explorará los campos en los que es «realista» pensar que todavía puede ponerse de acuerdo con el Congreso, para por ejemplo mantener en el tiempo las rebajas fiscales o adoptar una ley sobre las escuchas antiterroristas.
«Observen el mundo, tenemos a Irak, Irán, oportunidades de paz en Medio Oriente, Corea del Norte, Sudán, Birmania. Es un mundo lleno de oportunidades para extender la libertad y la esperanza», señaló el mandatario.
Bush, cuyo tiempo al frente de Estados Unidos fue moldeado por los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington de la red Al Qaida de Osama bin Laden, probablemente obvie el hecho de que el buscado terrorista al que prometió capturar «vivo o muerto» sigue libre.
Y seis años después de que Bush usó su discurso del estado de la Unión para declarar a Irán, Corea del Norte y el Irak de Saddam Hussein como el «eje del mal», esos tres países siguen significando un dolor de cabeza para la Casa Blanca.
El discurso de Bush corre el riesgo de ser opacado por la campaña para las nominaciones hacia las elecciones presidenciales de noviembre, cuando se esperan primarias clave mañana en el estado de Florida (sureste).
«Tiene un problema», indicó Thomas Mann del comité asesor Brookings Institution de Washington. «Nadie está escuchando ya», agregó.