LAS ALEGRES ELECCIONES… expresión utilizada por el ex presidente guatemalteco doctor en pedagogía Juan José Arévalo cuando se refirió al proceso eleccionario en que se eligió Presidente de la República de Guatemala al coronel Jacobo Arbenz, y que denotó la alegría de la población por participar con su voto en dicha contienda política.
En los Estados Unidos de América, el último proceso eleccionario se suscitó con más pena que alegría, la batalla final del escrutinio fue un acto nunca visto, en el cual, de manera evidente ?para algunos políticos estadounidenses? se concretó el fraude que llevó al poder al actual presidente de los Estados Unidos de América, George W. Bush.
El conteo VOTO POR VOTO fue tan cerrado que hasta los últimos momentos no se perfilaba un claro ganador; pero al final… se impuso algún criterio que «determinó» el triunfo para George W. Bush. Su adversario político Al Gore aceptó el resultado electoral para evitar que las instituciones públicas encargadas del proceso eleccionario sufrieran fisuras sociales y/o descrédito; es decir, privó en él mantener la institucionalidad del país.
México recién experimentó una situación parecida al caso estadounidense, porque el resultado de la elección presidencial fue tan cerrado que se llegó al conteo de VOTO POR VOTO y al igual que en Estados Unidos el resultado favorable por un mínimo margen fue adjudicado al candidato representativo de la derecha económica de ese país.
El próximo año, Guatemala vivirá otro proceso eleccionario y se espera que -igual que en años anteriores? haya imposiciones electorales, es decir, que por una u otra razón, el triunfo electoral sea adjudicado al representante del partido oficial no importando el candidato.
Mi aseveración radica en que, en los procesos electorales pasados, se produjeran «actos humanos» que los hicieron parecer como «hechos naturales» cuando «se cayó una rama» en las líneas conductoras de energía eléctrica, «lo que afectó el sistema de cómputo en el preciso momento del conteo general de votos».
Cualquiera que sea el resultado de la próxima elección general en Guatemala, no incidirá en las expectativas de cambio porque todos los partidos políticos se ubican en el espectro electoral de la derecha o sea el sector conservador y recalcitrante. Lástima que la fragmentada izquierda en Guatemala sufra también de «caudillismo miópico» lo que evita que el pueblo tenga la opción de tener un candidato con representación popular.
El poder económico, es decir, los verdaderos «dueños de Guatemala» son TRES GRUPOS con sus respectivos partidos políticos y están pendientes de nombrar a sus candidatos y su ambición por conservar o acceder -otra vez- al poder, no les permite unificar criterios. ¿Quién será el ganador impuesto?