Bush emprende histórico viaje a Israel y territorios palestinos


El Palacio del Rey David será el hotel que albergará a George W. Bush, presidente de Estados Unidos, en su visita a Israel.

El presidente estadounidense, George W. Bush, emprende este martes un viaje histórico a Israel y los territorios palestinos, en el marco de una gira a Medio Oriente ensombrecida por un incidente naval entre iraní­es y estadounidenses en el estratégico estrecho de Ormuz.


Bush viaja con dos objetivos a una región a la que le seguirá dedicando buena parte de su tiempo durante el último año de su presidencia: ayudar a israelí­es y palestinos a concluir un acuerdo de paz y asegurar a los aliados del Golfo que Estados Unidos no los dejará solos ante la «amenaza» iraní­, y que sólo empleará la fuerza como último recurso.

El mandatario puede considerar que su mensaje sobre el peligro iraní­ se fortaleció justo antes de su partida cuando naves ligeras de la Marina iraní­ amenazaron con atacar a barcos de guerra estadounidenses en el estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte considerable del tráfico petrolero mundial.

La Casa Blanca advirtió a Irán contra cualquier «acción provocadora que pueda conducir a un incidente peligroso».

El gobierno iraní­ intentó minimizar una incidente «ordinario», según él, pero que se parece mucho a una demostración de fuerza que tensa aun más las relaciones entre los dos paí­ses. Bush puede verse presionado por sus aliados árabes para que la hostilidad entre Washington y Teherán, que ya lleva más de un cuarto de siglo, no quede fuera de control.

Bush estará el miércoles, el jueves y el viernes en Israel y en los territorios palestinos. El viernes partirá a Kuwait, luego a Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudita, y terminará su gira en Egipto el 16 de enero.

Durante su visita les recordará a los paí­ses árabes y a Israel el compromiso estadounidense de garantizar la seguridad de la región y de contener la creciente fuerza de Irán. Se trata sobre todo de reparar los daños causados por un informe de la inteligencia norteamericana sobre la amenaza nuclear iraní­.

El informe, que dice que Irán habrí­a detenido en 2003 un programa secreto para fabricar la bomba atómica, erosionando los argumentos de la Casa Blanca, pudo hacer creer a los estados árabes que Estados Unidos bajó la guardia.

«Estaré allí­ para dar garantí­as, para mirar a las personas a la cara y decirles: creo que Irán es una amenaza, tenemos una estrategia para hacerle frente y queremos cooperar con ustedes», dijo a la cadena Al-Arabiya.

Estados Unidos se reserva la opción militar, pero «creo que podemos resolver este problema por la ví­a diplomática», agregó.

Bush inicia su gira por Israel y Cisjordania –la primera vez que lo hace desde que llegó a la Casa Blanca–, un viaje bajo estricta protección en una región en la que la guerra de Irak y las polí­ticas de su gobierno provocaron fuertes sentimientos anti-estadounidenses.

Al Qaida llamó a recibir a Bush «con explosivos y coches bomba».

Para el presidente norteamericano se trata de prolongar la dinámica de la conferencia de Annapolis, donde israelí­es y palestinos se comprometieron a reanudar el proceso de paz y a buscar antes de que termine 2008 un acuerdo que permita crear un Estado palestino que coexista con el de Israel.

El escepticismo se ha extendido ampliamente, dadas los antiguos y profundos desacuerdos. La Autoridad Palestina exhorta a Bush a presionar a Israel durante su viaje para detener la creación de nuevos asentamientos en sus territorios, uno de los más importantes motivos de controversia.

Bush se mostró optimista: «Creo que los astros están favorablemente alineados».

Irak sigue siendo el gran tema de Bush y no se descarta que realice una visita sorpresa a ese paí­s. Los intereses económicos también deberí­an influir decisivamente en su gira, con el barril de petróleo a más de cien dólares.