El presidente George W. Bush, que hasta ahora expresaba su confianza en la solidez de la economía de Estados Unidos, develará finalmente hoy un plan de reactivación debido a los crecientes temores de recesión en la primera economía mundial.
Bush hará un anuncio respecto a «medidas temporarias de corto plazo» para estimular una economía afectada por la crisis en los sectores inmobiliario y financiero, dijo el portavoz de la Casa Blanca Tony Fratto.
Una fuente política republicana, que requirió el anonimato, dijo que los recortes de impuestos y nuevas treguas impositivas serían probablemente parte del plan.
La prensa estadounidense dijo que el Gobierno considera un recorte de impuestos individual de hasta 800 dólares y estaba dispuesto incluso a conceder una demanda clave de los demócratas al aceptar legislación que no incluye una extensión de los anteriores recortes impositivos de Bush.
Los demócratas por su parte demostraron su voluntad de aceptar la tregua impositiva sin que antes se defina cómo se cubrirá, y también se comprometieron a tener la nueva legislación requerida lista para el 28 de enero, informó el Wall Street Journal.
Las tratativas en Washington para un acuerdo bipartidario llegaban a su fin al tiempo que se conocieron nuevas señales negativas de la economía y la bolsa de Wall Street perdía todo lo ganado en 2007.
Ello motivó al presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y otros a solicitar acción inmediata.
Al dirigirse al Congreso ayer, Bernanke dijo que un programa de entre 50 y 150 mil millones de dólares de estímulo sería «razonable», pero aclaró que cualquier paquete debe ser limitado y temporal, además de ser aplicado con rapidez.
«Para que sea útil, un paquete de estímulo fiscal debe ser implementado rápidamente y estructurado de manera tal que sus efectos se sientan lo más posible en los próximos 12 meses o similar», dijo Bernanke a un comité de presupuesto.
Agregó que cualquier plan debe ser «explícitamente temporario, tanto para evitar estímulos no deseados más allá del corto plazo y, más importante, para excluir un aumento en el déficit estructural del gobierno federal».
Todas estas palabras llegaban al público en momentos en que las cifras de la construcción de casas nuevas caían un 14,2% en diciembre, cerrando un año terrible para el sector inmobiliario.
Otro informe reveló una pronunciada caída en el índice de actividad industrial en la región de Filadelfia, medido por la Reserva Federal local, con el peor rendimiento desde octubre 2001 y señales de la inestabilidad económica se expande.
«Estas cifras gritan recesión», dijo TJ Marta, analista de RBC Capital Markets.
En Wall Street, el índice Dow Jones Industrial Average (DJIA) se desplomó más de 300 puntos o 2,4% a un mínimo de 10 meses de 12.159 puntos ayer.
El economista de Global Insight Brian Bethune se mostró de acuerdo con Bernanke en que se necesita un estímulo.
Bethune cree que un posible plan sería «un rápido recorte impositivo de unos 500 dólares por contribuyente y mil dólares por hogar, similar a lo ya aprobado por el Congreso en junio 2001», además de extender el seguro de desempleo y los beneficios para adquirir alimentos.
Sería «un paquete de 110 o 130 mil millones de dólares, que si es aprobado con rapidez estimulará el crecimiento en el segundo y tercer timestre de 2008, y elevará el Producto Bruto Interno de este año en un 0,5%».
El New York Times especuló hoy que se apartarían unos 100 mil millones de dólares para cubrir los nuevos recortes impositivos.
El presidente estadounidense, George W. Bush, urgió al Congreso hoy a que apruebe un plan de estímulo económico de «alrededor de 1%» de Producto Interno Bruto para ayudar a revertir la desaceleración de la economía.
«El paquete de crecimiento debe ser lo suficientemente grande para que haga una diferencia», dijo Bush en un anuncio efectuado en la Casa Blanca en medio de un creciente consenso de que se necesita aplicar un estímulo a la economía para alejar la recesión.
El 1% del Producto Interno Bruto de Estados Unidos equivale a unos 140 mil millones de dólares.
El mandatario agregó que el paquete debe apoyarse «en una amplia base de recortes impositivos que afectarán directamente al crecimiento económico y no en un proyecto de gasto que tendrá poco impacto en nuestra economía».
«Nuestra economía tiene una base sólida, pero también existen áreas de real preocupación», agregó Bush.
«Tras considerarlo cuidadosamente y tras conversaciones con miembros del Congreso he llegado a la conclusión de que se necesita acción adicional para mantener el crecimiento de nuestra economía y la creación de empleos».
Añadió que «el Congreso y el Gobierno tienen que trabajar para lograr un paquete de crecimiento económico lo antes posible».
La conversaciones que mencionó Bush lograron un consenso bipartidario sobre la necesidad del estímulo económico, pero algunos legisladores desean un recorte de impuestos individual de 300 dólares y otros quieren llegar hasta los 800 ó 1.600 dólares por hogar.
Con los temores de una recesión en aumento, Bush y los republicanos en el Congreso parecen preparados a conceder a los demócratas el hecho de que la nueva legislación no contenga una extensión de los anteriores recortes impositivos.
Los demócratas por su parte suspenderían sus propias reglas en materia de presupuesto y aprobarían el paquete sin que antes se defina cómo se pagará.