Bush aboga por precios de petróleo


George W. Bush, presidente de Estados Unidos, cabildeó hoy por los precios del petróleo con el rey Abdalá de Arabia Saudita, máximo productor de crudo a nivel mundial.

El presidente George W. Bush declaró hoy que hablará directamente con el rey Abdalá de Arabia Saudita para que la OPEP se esfuerce en contener los precios del petróleo que hacen «sufrir» a la economí­a estadounidense, amenazada por la recesión.


Bush afirmó durante una mesa redonda con empresarios sauditas que por la tarde plantearí­a a Abdalá que los precios del petróleo «son tan elevados y que esto es duro para nuestra economí­a».

Bush transmitirá al soberano de la primera potencia petrolera mundial que «espera que en un momento en que la OPEP contempla diferentes niveles de producción, entienda que si la economí­a de uno de los mayores consumidores sufre, esto significará menos compras y menos petróleo y gas vendidos».

Bush no dejó claro si ya habí­a tratado la cuestión ayer durante su primer encuentro con el monarca saudita.

El delicado tema del precio del crudo parece inevitable en la visita del presidente norteamericano al Golfo Pérsico y sobre todo a Arabia Saudita, paí­s dotado con las mayores reservas de petróleo del mundo y primer exportador.

El elevado precio de la enegí­a agrava las presiones que pesan sobre la economí­a estadounidense.

Rozando los 100 dólares el barril, los precios récord del petróleo dispararon el déficit comercial de Estados Unidos un 9,3% en noviembre, llevándolo a 63.100 millones de dólares, su nivel más alto desde septiembre de 2006.

El estado de la economí­a, principal preocupación de los norteamericanos, se anuncia como uno de los principales temas de la campaña de las presidenciales de noviembre en Estados Unidos.

Bush ya evocó la cuestión del precio del crudo en las precedentes etapas de su gira en el Golfo -Kuwait, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, también paí­ses productores- según indicó ayer la Casa Blanca.

En el segundo dí­a de su viaje a Arabia Saudita, Bush decidió enviar a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, al vecino Irak para entrevistarse con los dirigentes del paí­s.

El presidente estadounidense habí­a llegado ayer a Riad, en su primera visita oficial al paí­s, con la promesa de una importante venta de armas y la intención de sumar a los saudí­es a sus esfuerzos por contener a Irán y forjar un acuerdo de paz entre israelí­es y palestinos antes de finales de año.

Poco se supo del encuentro y la cena que Bush y el rey Abdalá mantuvieron ayer.

Abdalá habló de los esfuezos de paz en Oriente Medio, de la situación en Irak y de la lucha antiterrorista, informó hoy la agencia oficial saudí­ SPA.

Pero no se sabí­a si Bush habí­a logrado convencer al rey para que actúe a favor de la paz entre israelí­es y palestinos utilizando sus importantes recursos diplomáticos y financieros o para que le ayude a aislar a Irán.

Estas son las dos prioridades de la gira de Bush en la región y en ambos casos no será tarea fácil, según los expertos.

El rey Abadalá debí­a mostrar hoy a Bush la opulencia en la que viven los prí­ncipes del petróleo al recibirlo en su estancia cerca de Riad, donde las cabellerizas de sus purasangres tienen aire acondicionado.

El soberano saudita devuelve así­ a Bush las invitaciones en su rancho tejano de Crawford, en 2002 y 2005, cuando todaví­a era prí­ncipe heredero aunque ya dirigí­a el paí­s de facto.

En las miles de hectáreas de terreno de Janadriyah, a 45 km al sureste de Riad, Abdalá crí­a 150 caballos y tal vez la mayor colección de purasangres árabes del mundo. Cada animal lleva un chip en que figura su ascendencia y que sirve de ficha médica.

Abdalá y Bush, que según la Casa Blanca mantienen fuertes relaciones personales, cenarán bajo carpas de seda instaladas sobre columnas de ébano y marfil con incrustaciones de piedras preciosas.

Bush terminará su gira mañana en Egipto, una semana después de haberla comenzado visitando Israel y Cisjordania.

El presidente estadounidense habí­a llegado ayer a Riad, en su primera visita oficial al paí­s, con la promesa de una importante venta de armas y la intención de sumar a los saudí­es a sus esfuerzos por contener a Irán y forjar un acuerdo de paz entre israelí­es y palestinos antes de finales de año.