Buses, autos usados y contaminación ambiental


Eduardo_Villatoro

Como usted estará enterado, el presidente Pérez Molina dio marcha atrás en lo que respecta a prohibir la importación de vehículos fabricados antes de 2005,  cláusula incluida en el proyecto del llamado pacto fiscal, con el argumento de que generalmente se trata de automotores que por agotar su vida útil expelen humo negro y contaminan el entorno por donde transitan.

Eduardo Villatoro

 


Cualquier persona sensata que está consciente de los factores que inciden en el calentamiento global, estará de acuerdo con preservar nuestro medio ambiente; pero la contaminación no se combate con medidas aisladas que, adicionalmente, afectarían a familias de modestos recursos que no tienen recursos para adquirir vehículos de modelos recientes para movilizarse de sus hogares a sus trabajos y llevar a sus hijos a sus centros escolares, y viceversa.
  
Si los habitantes de la capital y municipios del área metropolitana y otros centros urbanos populosos contaran con un eficiente servicio de autobuses colectivos, por simple economía hogareña la mayoría se transportaría en esa clase de vehículos; pero en las condiciones actuales utilizar esas unidades es un desafío cotidiano a los delincuentes que proliferan que asaltan y matan sin piedad a pasajeros y pilotos, y tales camionetas se encuentran en estados lamentables, pese al millonario subsidio que sus dueños reciben del Estado, a lo que se añade la irresponsabilidad de los choferes de sobrecargarlas y de conducir temeraria y abusivamente, sin respetar mínimas reglas de observancia general, cuyos ejemplos son tan abundantes que no los menciono..
   En lo que se refiere al humo contaminante de vehículos con motores deteriorados, muchos de esos autobuses urbanos y de rutas cortas son los que más perjuicio causan al ambiente, sin que los agentes de tránsito municipales eviten su circulación, y cuando intentan imponerles sanciones por esa y otras causas, como ocurre con los policías de Mixco, esos choferes paralizan el servicio, dejando sin transporte a los usuarios,  y lanzas amenazas o proceden de hecho en contra de los agentes que cumplen con su deber.
  
Asimismo, si tanta es la preocupación del actual Gobierno para evitar la contaminación provocada por vehículos de más de 10 años de antigüedad –como parece ser que finalmente acordó con los importadores de automotores-, igual empeño debería dedicar para evitar y/o sancionar a todas las grandes empresas, especialmente agroindustriales que contaminan ríos, lagos y playas, al arrojar impunemente sus desechos en corriente hídricas, como también lo permiten y lo hacen casi todas las autoridades municipales del país, al margen de que autorizan la tala de grandes extensiones de bosques, contribuyendo así al nocivo cambio climático que se extiende por todo el orbe.
  
Para evitar la contaminación ambiental, como ocurre con otros graves problemas colectivos,  reitero una frase común: no es con parches como se solucionan, sino con severos cambios estructurales. 
  
(El escéptico Romualdo Tishudo, aludiendo a ex y futuros candidatos presidenciales, alcaldías y diputaciones, cita a Quevedo: -Nadie ofrece tanto como el que nada puede cumplir).