El grupo BRIC, que reúne a cuatro gigantes emergentes (Brasil, Rusia, India y China), celebrará la próxima semana su primera cumbre en la ciudad rusa de Ekaterinburgo (este), para lograr un mayor protagonismo mundial y mostrar su unidad frente a las grandes potencias.
Aunque los cuatro países estén determinados a actuar juntos durante la actual crisis económica y los próximos años, todavía están lejos de convertirse en un contrapoder de las instituciones globales ya establecidas.
Tampoco resulta claro si el presidente ruso, Dimitri Medvedev, sus homólogos brasileño y chino, Luiz Inacio Lula da Silva y Hu Jintao, así como el primer ministro indio, Manmohan Singh, lograrán ponerse de acuerdo para crear una entidad internacional más permanente.
La primera cumbre de los BRIC se celebrará en Ekaterinburgo, una ciudad ubicada a 1.420 km al este de Moscú, en los Urales.
«Rusia cree que este formato es más bien prometedor tanto económica como políticamente», declaró a la prensa Natalia Timakova, la portavoz de Medvedev, aunque se mostró mucho más prudente a la hora de hablar de las implicaciones de la cumbre.
«Es demasiado pronto para hacer previsiones. Primero tenemos que ver cómo se desarrolla esta primera reunión», explicó la vocera.
Por su parte, Andrei Nesterenko, portavoz del Ministerio ruso de Relaciones Exteriores, adelantó a la prensa que los cuatro dirigentes adoptarán una declaración que pedirá «la formación de un orden mundial más justo y más democrático».
Sin embargo, el vocero se negó a precisar si la cumbre será la primera de una serie de reuniones regulares, al asegurar que esta decisión tenía que ser tomada por los cuatro dirigentes.
Nesterenko también trató de poner fin a la polémica sobre si la cumbre tenía el objetivo de desdeñar al presidente estadounidense, Barack Obama. «No se hace ningún reproche a nadie», afirmó el portavoz.
Según los analistas, el grupo BRIC está mostrando una creciente voluntad de coordinar sur esfuerzos, al tratar de contrarrestar el dominio mundial de Estados Unidos, a fin de lograr un mayor protagonismo internacional.
Los cuatro países podrían convertirse en los principales compradores de los primeros bonos que el Fondo Monetario Internacional (FMI) está preparando para su emisión, a fin de cumplir con la obligación de los países ricos y en desarrollo de entregar 1,1 billón de dólares al FMI y otras instituciones para ayudar a las naciones más pobres.
China adelantó que está contemplando comprar hasta 50.000 millones de dólares de bonos, mientras Rusia y China podrían comprar cada uno obligaciones por 10.000 millones de dólares.
En los últimos meses, tanto Rusia como China elevaron sus críticas con el sistema monetario internacional dominado por el dólar y pidieron reformas de las instituciones financieras internacionales y el establecimiento de una nueva moneda de reserva mundial para evitar una nueva crisis.
Para Rory MacFarquhar, economista del banco estadounidense Goldman Sachs, la cumbre será más política que económica.
«Existe un interés considerable, de todos los países del BRIC, pero de Rusia en particular, de crear una alternativa» a las instituciones internacionales ya existentes», declaró el analista a la AFP.
Vladimir Osakovski, responsable estratégico del banco italiano UniCredit en Moscú, compartió la misma opinión. La idea de una nueva moneda de reserva es más una forma de hacer mucho ruido políticamente que «un primer paso hacia la creación de un nuevo instrumento de política económica mundial», subrayó.
Esta perspectiva necesitaría muchos años para concretarse, advirtieron los analistas. Antes de lograrlo, el grupo BRIC tendrá que fusionar sus economías, renunciar a sus propias monedas y al control de su política monetaria, explicó Osakovski.