Los ocho candidatos demócratas a la presidencia de Estados Unidos buscarán el domingo el favoritismo de una comunidad hispana con creciente peso electoral, durante un debate televisado que arrojará definiciones sobre la reforma migratoria y la relación con una Cuba post Fidel.
Los demócratas salen a la caza del voto hispano desde Florida, un estado dividido en el apoyo a los dos grandes partidos, y donde la oposición ha decidido apostar fuerte.
El debate, que será televisado por primera vez completamente en español a todo Estados Unidos y América Latina, reunirá al grupo más consolidado en la pelea por la nominación demócrata: Hillary Clinton, senadora por Nueva York y ex primera dama; Barack Obama, senador por Illinois; el hispano gobernador de Nuevo México, Bill Richardson; y el senador por Carolina del Norte y ex precandidato a la presidencia en las últimas elecciones, John Edwards.
El senador por Delaware, Joe Biden; Christopher Dodd, senador por Connecticut; el representante Dennis Kucinich (Ohio) y el veterano ex senador por Alaska, Mike Gravel, se suman para completar la nómina demócrata de los que están en pelea por convertirse en el candidato del partido para disputar la presidencia en las elecciones de noviembre de 2008.
Los candidatos republicanos, que iban a mantener la semana próxima un debate de las mismas características, han decidido por ahora prescindir de ello, y no dan señales de cuál será la estrategia para captar a los votantes hispanos.
En Florida el voto hispano perteneció históricamente al Partido Republicano, en especial por la influencia del exilio cubano, pero en los últimos años hubo un giro en las preferencias electorales y los demócratas que antes daban por perdido este distrito ahora vienen a dar pelea.
«Si el voto hispano convierte a Florida en un territorio demócrata, no hay matemática que pueda darle la elección a los republicanos», dijo a la AFP Joe García, actual presidente del Partido Demócrata en el condado de Miami-Dade y ex director de la Fundación Cubano-Americana.
En 2004, cerca de 7 millones de hispanos, equivalentes al 6% del electorado de Estados Unidos, participaron en los comicios.
Casi la totalidad de votantes hispanos están concentrados en Nueva York y California, estados claramente demócratas, o en Texas, decididamente republicano.
En Florida, en cambio, el voto está muy dividido como los demostraron las últimas elecciones, y en especial la de 2000 cuando definió la presidencia a favor de Bush por apenas 537 votos. La población hispana en Florida es de unas tres millones de personas, y el número de votantes representa un 15% del electorado.
Univisión realizará la transmisión del debate en directo desde las 19H00 del este de Estados Unidos (23H00 GMT).
«Las preguntas a los candidatos se formularán en español y sus respuestas serán en inglés con traducción simultánea», dijo a la AFP, Jorge Ramos, de la cadena Univisión, y uno de los encargados de moderar el debate, que se realizará en la Universidad de Miami.
«Las pautas acordadas establecen aproximadamente un minuto para cada intervención y los participantes no podrán hacerse preguntas», dijo Ramos.
Desde la perspectiva del interés hispano, se espera que sean puntos centrales de discusión una futura reforma migratoria, la relación de Estados Unidos con una Cuba post Fidel Castro, las amenazas del narcotráfico desde México, el muro de separación fronteriza con ese país, y la influencia del presidente venezolano Hugo Chávez en la región, dijeron los organizadores.
Según el censo de 2006, en Estados Unidos hay 44,3 millones de hispanos, el 14,8% de la población, aunque la comunidad hispana supera los 50 millones si se cuenta a los indocumentados. Se trata de la tercera comunidad hispana más grande del mundo, después de México y España.
Organizaciones defensoras de los migrantes buscan «sensibilizar» a los salvadoreños sobre los peligros que encierra la migración «ilegal» a Estados Unidos, y pidieron una «reflexión» sobre el costo humano que representan los millones de dólares que el país recibe en remesas familiares.
«Queremos educar y sensibilizar a la sociedad salvadoreña en el sentido de que hoy en día es más riesgoso emigrar», declaró Guillermo Chacón, de la llamada Red Nacional Salvadoreña Americana (SANN, por sus siglas en inglés).
Tanto Chacón como otros dirigentes de la SANN participaron esta semana en diferentes foros para hablar del tema migratorio y abonar al debate interno sobre las consecuencias del fenómeno, debido a que un promedio diario de 600 salvadoreños emigran ilegalmente vía terrestre a Estados Unidos, pasando por Guatemala y México. (SAN SALVADOR / AFP)