Esa estudiante californiana relajada, en una práctica de idioma en el extranjero, podría formar parte de un programa universitario destinado a formar la nueva generación de agentes de inteligencia estadounidense.
Sin embargo, aunque trabaje un día para la CIA, no será forzosamente una agente secreta que lleve a cabo misiones clandestinas.
La realidad es menos espectacular que en el cine: «la inteligencia no quiere decir espiar, desplazarse furtivamente en un impermeable», advierte Jim Robbins, director del Intelligence Community Center for Academic Excellence (ICCAE) de la Universidad Trinity en Washington, uno de los nueve programas que pretenden renovar el equipo de inteligencia estadounidense.
«La CIA es el componente más conocido, pero la información de inteligencia en un sentido amplio comprende numerosas agencias implicadas en la recolección y el análisis de informaciones», explicó.
Desde hace tres años, este centro enseña en Trinity.
El programa es financiado por la oficina del director de la inteligencia nacional, el ODNI, la agencia que supervisa las 16 agencias estadounidenses de información.
Desde 2005, ocho universidades de todo Estados Unidos se adhirieron al programa. Su objetivo es transformar la percepción que tienen los jóvenes estadounidenses sobre el trabajo de inteligencia.
El programa pretende también reclutar «miembros de comunidades (mujeres, minorías) que han sido subrepresentadas hasta ahora», explicó Robbins.
Las escuelas seleccionadas reciben una subvención del ODNI. «Queremos que los estudios universitarios sean interdisciplinarios», subrayó Lenora Peters Gant, que supervisa el programa del ICCAE.
«Â¿No sería formidable de tener un ingeniero que conozca algo sobre las religiones, otras culturas y que pudiera hablar farsi o urdu?», añadió.
La subvención del ODNI les permite a los estudiantes aprender una lengua en el extranjero y familiarizarse con otras culturas. La joven Tanjier Belton, que quiere trabajar para la CIA, fue a Francia en 2006. Jesmeen Khan, estuvo en Austria, en la República Checa y en Hungría el año pasado. Su ambición es entrar en el departamento de Estado.
La Universidad internacional de Florida envió por su parte a 16 estudiantes al extranjero en el marco de este programa.
«Los jóvenes quieren ir a China, a Brasil, a España. Quieren estudiar árabe, una lengua muy buscada. Ya tenemos gente en Marruecos, en Jordania y en Egipto», se congratula David Twigg, director adjunto del Gordon Institute for Public Policy and Citizenship Studies en la Universidad de Florida.
«No van allá como espías. Van allá para comprender lo que pasa», precisó a la AFP.
Cuando regresan a Estados Unidos y acaban su formación, no son sin embargo obligados a trabajar para una de las agencias de información.
«Vamos a las universidades para reclutarlos pero esto no los hace trabajar para nosotros» en forma obligatoria, reconoció Lenora Peters Gant.
Pese a ello, más de 400 estudiantes del programa «quieren hacerlo, a causa de las «misiones»» confió, utilizando por una vez el lenguaje tradicional de las películas de James Bond.
Para volver a empezar enseguida: «quieren hacer algo altruista para el mundo y Estados Unidos. Algo que cambie su vida diaria», concluyó.