Buscan acuerdo para Copenhague


Los lí­deres de la Unión Europea (UE) buscarán un consenso con el que acudir a la conferencia climática de Copenhague durante su cumbre del jueves y el viernes en Bruselas, que, extraoficialmente, estará consagrada a las quinielas sobre el futuro presidente estable del bloque.


A pocas semanas de la cita de Copenhague, entre el 7 y el 18 de diciembre, «es más que nunca necesario que Europa siga desempeñando un papel de lí­der y contribuya a lograr un acuerdo global ambicioso» contra el cambio climático, defendió el primer ministro sueco y presidente de turno de la UE, Fredrik Reinfeldt, animando a sus colegas a alcanzar un consenso en la cumbre.

Los europeos fueron los primeros en hacer los deberes de fijarse metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, pero ahora llevan semanas divididos sobre el reparto de la carga financiera para ayudar a los paí­ses pobres a enfrentar el calentamiento planetario, otro punto clave de las negociaciones internacionales.

Un grupo de paí­ses liderado por Suecia y Gran Bretaña llama incesantemente a la acción, otro bloque del que destaca Alemania se niega a mover ficha hasta que Estados Unidos no enseñe sus cartas y aclare qué esfuerzos está dispuesto a hacer, y un tercer campo de paí­ses del Este piden que la contribución financiera tenga una base voluntaria.

Los jefes de Estado y de gobierno de la UE dispondrán de una última oportunidad para ponerse de acuerdo antes de Copenhague, durante una cumbre a inicios de diciembre, pero un nuevo estancamiento esta semana reforzarí­a la idea creciente de que la conferencia climática se está precipitando al fracaso.

La cita, bajo los auspicios de la ONU, ha sido convocada con el objetivo de que la comunidad internacional alumbre un compromiso mundial contra el cambio climático para suceder al protocolo de Kioto que expira en 2012 y del que grandes contaminantes como Estados Unidos o China no forman parte.

Entre bastidores, los lí­deres europeos examinarán quién es el mejor candidato a la presidencia de la UE, un cargo que será creado con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, únicamente pendiente de la firma del presidente de la República Checa, Vaclav Klaus.

Actualmente, la presidencia de la UE es ejercida de forma rotativa durante un semestre por los jefes de Estado y de gobierno de sus paí­ses miembros.

El ex «premier» británico Tony Blair y el jefe de gobierno luxemburgués, Jean-Claude Juncker, protagonizan el duelo por convertirse en el primer presidente estable por un mandato de hasta cinco años, al que podrí­a sumarse el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende.

La BBC anunció el martes que el primer ministro británico Gordon Brown tiene previsto hacer campaña por su predecesor en el cargo, pese a las reticencias que han mostrado los paí­ses del Benelux y Austria, que reprochan a Blair su apoyo a la guerra de Irak y el euroescepticismo anclado en su paí­s.

El nombre del futuro presidente podrí­a ser decidido en una cumbre extraordinaria que la presidencia sueca organizarí­a el 11 y el 12 de noviembre, siempre y cuando se levante el obstáculo checo al Tratado de Lisboa.

El presidente Klaus exige a cambio de su firma una derogación para su paí­s que impida a los alemanes expulsados de la antigua Checoslovaquia en 1945 reclamar sus bienes expropiados.

Aunque Suecia asegura haber llegado a un acuerdo de principio con Klaus, la UE deberá esperar un dictamen del Tribunal Constitucional checo previsto el 3 de noviembre sobre un recurso contra el Tratado, antes de pedir al jefe de Estado su firma.