Buscan acuerdo con sindicatos


El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se reunirá mañana con lí­deres sindicales para atender sus reclamos de más empleo y protección social, cuando Francia se enfrenta en 2009 a su peor recesión en décadas.


Tras la reunión en el Palacio del Elí­seo, se espera que Sarkozy anuncie medidas para ayudar a las familias de bajos ingresos, con lo que tratarí­a de disminuir las crí­ticas de que banqueros y fabricantes de automóviles reciben multimillonarios paquetes de ayuda mientras las familias francesas enfrentan dificultades.

Dos semanas después de que un millón de manifestantes se lanzaran a las calles, los lí­deres sindicales tienen una larga lista de demandas que va desde la baja del impuesto sobre el ingreso a la aprobación de nuevos esquemas de reparto de ganancias, pasando por el aumento de los beneficios por desempleo y ayuda a los jóvenes parados.

Un acuerdo en esta «cumbre social» podrí­a ayudar al gobierno a evitar multitudinarias protestas durante la segunda ronda de manifestaciones a nivel nacional, prevista por los sindicatos para el 19 de marzo.

«La gente tiene la sensación de que existe una distribución injusta de la riqueza», dijo Raymond Soubie, principal consejero de Sarkozy en asuntos sociales, en una entrevista televisiva difundida el fin de semana.

«Esto puede ser legí­timo por momentos», admitió, «y por eso el objetivo de este encuentro es ayudar a la gente ví­ctima de la crisis».

Para enfrentar lo que ha calificado de «crisis del siglo», Sarkozy defiende un plan de estí­mulo económico de 26.000 millones de euros (33.000 millones de dólares) y ofreció 6.000 millones de euros en préstamos para los fabricantes de automóviles en dificultades.

Pero la oposición de izquierda y los lí­deres sindicales afirman que las medidas no contribuirán demasiado a incrementar el gasto de los hogares, cuando los datos del gobierno muestran que Francia entrará este año en su peor recesión en décadas.

Sarkozy ha defendido a ultranza su estrategia económica, pero incluso luego de una aparición televisiva en horario estelar para explicar sus decisiones, las encuestas señalan que su nivel de aprobación ha caí­do a 36%, el más bajo de su mandato.

El presidente también se enfrenta a una revuelta en la isla francesa de Guadalupe, en el mar Caribe, por el elevado costo de vida, donde una huelga general de casi un mes se ha extendido a la vecina Martinica.

La crisis en Guadalupe ha aumentado la preocupación de que se generen disturbios sociales en Parí­s debido al manejo de la crisis económica por parte del gobierno, mientras decenas de miles de personas engrosan cada mes las filas de desempleados.

Se espera que la economí­a de Francia se contraiga un 1% este año, según el ministerio de Economí­a, pero esa cifra es más optimista que la de la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que estiman una caí­da del PIB de 1,8% y 1,9%, respectivamente.

Tras superar el umbral simbólico de dos millones de desempleados en octubre, se estima que Francia tendrá otros 282.000 desempleados este año, según el ministerio.

El diario Le Parisien indicó que para amortiguar el golpe, Sarkozy anunciará el miércoles un modesto alivio impositivo para los hogares con ingresos inferiores a los 11.600 euros anuales y negociará otras medidas.

Más temprano este mes, Sarkozy prometió aumentar el gasto social en 1.400 millones de euros y las informaciones de prensa sugieren que puede ir más allá de esta cifra para fortalecer la red de seguridad social.

No obstante, los sindicatos franceses, notoriamente divididos, no han podido unirse detrás de una lista única de demandas, lo cual sugiere que Sarkozy tiene cierto margen de maniobra.

El mayor sindicato francés, la CGT, reclama un alza de 300 euros en los salarios bajos, mientras el moderado CFDT propone la creación de un fondo de inversión social de entre 5.000 y 10.000 millones de euros para ayudar a quienes pierden sus empleos.