Burocracia, protocolos y realidades


El dí­a lunes 10 de noviembre apareció un cuerpo descuartizado, de forma brutal, y las partes del mismo diseminadas en diferentes lugares de la ciudad, se trata de un menor de 17 años, de nombre Erick Estuardo Martí­nez Castañeda, quien estudiaba mecánica automotriz, posteriormente su padre fue entrevistado por un telenoticiero suplicando que las autoridades del INACIF le devuelvan el cuerpo para darle cristiana sepultura, sin embargo, dicha institución no devolverá el cuerpo hasta que encuentren la cabeza, por lo tanto el padre tendrá que esperar ad aeternus poder enterrar a su hijo, en el mismo contexto la semana pasada una bala perdida hirió en el cerebro a un ser muy amado, joven sano de 20 años, iba caminando de un comercio a abordar su vehí­culo para ir a la universidad, cuando sicarios en moto pasaron disparando al aire y habiendo varias personas en el lugar, le tocó a él, fue una vivencia kafkiana desde el inicio, aproximadamente a las 10:00 P.M. llegaron al lugar del hecho las autoridades del M.P., el hecho ocurrió a las 6:00 P.M., un lugar de paso en donde en cuatro horas caminó cualquier cantidad de gente, incluso mi hermano y yo antes de hacerse presentes los funcionarios públicos estuvimos viendo el carro, llegaron aproximadamente 20 personas, con cámaras, guantes y todo tipo de instrumentos, el carro tení­a dos rayones, y los fotografiaron aproximadamente 20 veces, circularon el lugar «para que no se contaminara la evidencia» cuando ya hasta habí­an lavado el lugar y la sangre que habí­a estado desparramada habí­a sido pisoteada, me pregunté: ¿Qué evidencia se puede encontrar cuatro horas más tarde, cuando el lugar ha estado expuesto a la circulación de cualquier cantidad de personas? Pero todos hací­an lo mismo, ver, fotografiar hasta el más mí­nimo detalle, mientras otro grupo estaba en el hospital con la madre angustiada de mi ser querido, preguntándole sobre amantes, drogas, enemigos etc. Las horas pasaron y después todo el equipo se fue.

Gladys Monterroso
licgla@yahoo.es

Hago las siguientes reflexiones, después de leer que según las estadí­sticas mueren diariamente dos mujeres y que la saña aumenta, regreso al caso del joven Martí­nez Castañeda, y a la noche que vivimos, tengo deseos de gritar y de mi alma sale un grito silencioso, porque eso es Guatemala, en eso la hemos convertido, todas las instituciones se quejan de falta de presupuesto, pero en todas se «capacita» al personal, los funcionarios viajan. ¿Para qué me pregunto? Si se dan tantos hechos criminales diariamente, y como siempre los encargados de la investigación cual ejército de elementos llegan demasiado tarde, no van a esclarecer nada, y los muertos siguen sumando, y se apilan los expedientes en los escritorios de los auxiliares fiscales, hay fotografí­as, balas, pedazos de papel, cualquier cosa, y el caso que tiene un número asignado, no se resuelve, detrás de ese número hay un ser humano herido, muerto o parapléjico, una familia sufriendo y leo el titular, de 2,514 crí­menes, hubo 119 sentencias, 77 condenatorias y 42 absolutorias, si siempre llegamos tarde a todo, llegamos tarde al desarrollo, a la educación, a la salud, al crecimiento como seres humanos, pero llegar tarde muchas veces es como no llegar, me pregunto: ¿Qué pasa? Y analizo que siempre hemos ido detrás de los acontecimientos, porque no existen polí­ticas con visión a largo plazo, y que ese cortoplacismo nos ha llevado a esta situación, somos como los ayudantes de albañil, que sólo tapan los hoyos, y Guatemala necesita polí­ticos, no politiqueros que creen verdaderas polí­ticas de desarrollo, funcionarios probos comprometidos con su trabajo, porque no sabemos quien tenga un plan realista y realizable, ni a nivel macro como los Organismos del Estado, ni a nivel micro como las instituciones públicas. Guatemala llora sangre por cada ser que muere violentamente, la muerte nos lleva la delantera, mientras en el Congreso se negocian asignaciones para que los diputados desarrollen obra pública, al Presidente le viene del norte todo lo que sucede, cambia ministros como fuma cigarrillos, en el Organismo Judicial la politización no permite que trabajen en pro de la justicia porque siendo un ente colegiado, el divisionismo no permite el consenso, mientras el padre de Erick Estuardo llora para que le entreguen el cadáver de su hijo y los funcionarios del INACIF se lo niegan hasta no encontrar la cabeza ¿Y si nunca la encuentran, como no encuentran a los criminales? ¿Seguirán las partes de su cuerpo archivadas como todos los expedientes de los miles de muertos que se contabilizan como documentos que no serán leí­dos. GUATEMALA DESPIERTA, LEVíNTATE Y CAMINA, EL DINOSAURIO SIGUE DESPIERTO.