La semana anterior recibí la visita del nuevo vocero de la Empresa Municipal de Tránsito de Mixco ?EMIXTRA?, el joven y entusiasta subcomisario Jorge de León, quien, adicionalmente, estudia en la facultad de Arquitectura de la Usac, de suerte que no se trata de un funcionario de cuadros medios sin conocimientos académicos, además de que ha acumulado alguna experiencia en el ámbito de su competencia laboral.
Días antes arribó a mi buzón electrónico un mensaje del esforzado presidente de la Asociación de Usuarios del Transporte Urbano y Extraurbano, abogado Edgar Guerra, quien, como la mayoría de egresados universitarios y ciudadanos guatemaltecos, en general, muy bien podría dedicarse sólo a su actividad profesional, para incrementar sus ingresos económicos, alejado de problemas sociales y ajeno a las dificultades que afrontan diariamente cientos de miles de pasajeros de autobuses del servicio colectivo.
Con Jorge conversamos amplia y detenidamente acerca de los logros, obstáculos y fracasos de las empresas municipales del transporte urbano, específicamente de la capital y de Mixco, conviniendo que son más los éxitos que los quebrantos obtenidos por los vecinos de ambas jurisdicciones municipales, porque el tránsito de vehículos se ha tornado más ágil, sobre todo en las horas pico y en las vías de mayor tránsito de automotores, aunque persisten algunas dificultades difíciles de superar, a causa de varios factores, entre los cuales el crecimiento del parque vehicular, la falta de educación vial de los automovilistas, la estrechez de arterias, calles y avenidas, la incomprensión de pilotos, el abuso de conductores de camionetas urbanas y extraurbanas, el ilegal aumento de tarifas y muchas veces la actitud hostil de algunos agentes de tránsito.
Coincidimos con el optimista vocero de EMIXTRA en varios de los aspectos que abordamos, específicamente en lo que se refiere a la falta de rigor de parte de los policías de esa rama, de ambas empresas, con los conductores autobuses del transporte colectivo, con quienes asumen una actitud sospechosamente complaciente, en lo que atañe a las paradas en los sitios no autorizados (especialmente en esquinas y cruceros), las altas y zigzagueantes velocidades en arterias atestadas de vehículos y peatones, y la carencia de luces de freno y de posición traseras y aun de fanales delanteros, sin que se les impongan sanciones.
Jorge estuvo de acuerdo en mejorar lo que se está haciendo bien y en subsanar los errores que se cometen, y subrayó que durante la actual temporada propia de las fiestas de fin de año, EMIXTRA intensificará sus programas preventivos, sobre todo en lo que atañe a evitar que los pilotos manejen en estado de ebriedad.
Respecto al abogado Guerra, le respondí diciéndole que admiro y respeto su afán de velar por los intereses de los usuarios del transporte urbano y extraurbano; pero en lo que a mí se refiere, ya estoy hastiado y decepcionado de escribir numerosos artículos acerca de la irresponsabilidad de las autoridades de tránsito a escala nacional, porque el viceministro de Transportes, el jefe del Departamento de Tránsito y el director del ramo han demostrado suma incapacidad y evidente lenidad en el desempeño de sus cargos, y de ahí que cada vez que ocurre un accidente carretero con saldos trágicos, hipócritamente lanzas advertencias contra los propietarios de camionetas (que no empresarios) que permiten que sus unidades operen en condiciones mecánicas imperfectas y que sean pilotadas por jovenzuelos o cafres.
Sería mejor que Edgar espere el cambio de funcionarios, del presidente electo ílvaro Colom, quien quizá se atreva a enfrentar la tragedia que viven diariamente miles de guatemaltecos en las carreteras, designando para los cargos mencionados a expertos en la materia, y que no obedezca a políticas de amiguismo y compadrazgo, como ha ocurrido durante todas las administraciones gubernamentales anteriores, empeñadas en subsidiar millonariamente a los transportistas; pero sin exigir obligaciones de su parte.
(Al entrar Romualdo Piatón a una barbería, el fígaro Adrián le dice: -Me parece que ya lo rasuré antes. El cliente repone: -No creo. La cicatriz me la hice cuando sobreviví entre 35 muertos en un accidente de bus extraurbano).