Brecha de rendimiento escolar I de II


Cuando los educadores hablan del rendimiento escolar asociado a cada estudiante, normalmente terminan en una discusión en cómo les fue en los exámenes escritos, parciales y finales y en especial, cómo les fue en el examen estandarizado anual, que va a marcar su posición en relación a los otros alumnos del grupo y discuten sobre la o las brechas escolares que esta última prueba abre.

Raymond J. Wennier

Sin embargo, no estoy seguro que esa sea realmente la base de la brecha o la diferencia del rendimiento escolar, un número, resultado de respuestas de una serie de preguntas preparadas por unas cuantas personas con conocimientos académicos superiores en medición y probablemente poca experiencia magisterial directa en los grados escolares. En estas pruebas, ¿por qué algunos estudiantes lo hacen muy bien y otros no rinden bien? ¿Cuáles son las razones para las brechas de rendimiento entre unos y otros? ¿Será que las experiencias, o la falta de ellas, antes de entrar a la escuela hacen la diferencia? ¿Será que la misma infraestructura y el equipamiento de la escuela hacen la diferencia? ¿Será que la preparación académica de los maestros hace la diferencia?

¿Será que los padres de familia tienen que ver en el asunto? Quisiera reflexionar sobre diez puntos que pueden tener algo que ver con las brechas de rendimiento escolar. Primero: Peso al nacer. Cuando un niño nace con un peso más bajo que el normal (menor de cinco libras), es probable que ese niño (si no tiene el control neonatal necesario) tenga dificultades de aprendizaje en el futuro; puede que tenga que repetir un año o más, a veces porque la escuela no le da la ayuda que su condición necesita. Este bajo peso al nacer, podrí­a ser parte de la razón por la que la estadí­stica en Guatemala señala que únicamente el 39% de niños que ingresan a primer grado terminan el sexto. Segundo: Hambre-desnutrición. La ciencia ha demostrado que el hambre, la falta de un buen desayuno, prohí­be que el alumno aprenda.

En otros artí­culos he explicado neurológicamente cómo funcionan los efectos del hambre en el cerebro, desde el nacimiento y cómo afecta el crecimiento fí­sico y la posibilidad intelectual por no tener conexiones neurales. Tercero: Televisión-juegos electrónicos-computador. Estar metido por horas enfrente de la computadora, manipulando juegos electrónicos o simplemente viendo televisión, va en detrimento del rendimiento escolar. Un estudio de la «American Academy of Pediatrics», encontró que para niños de 1 a 3 años, que por cada hora de TV que ven diariamente, el riesgo de tener problemas con déficit de atención e hiperactividad, a los siete años, aumenta en un 10%. Lo contrario sucede a los niños que asisten todos los dí­as a un «day care» o un «nursery» con experiencias educativas excelentes. Cuarto: Hablar y leer a los niños. Los padres de familia tienen que jugar un papel sumamente importante en el desarrollo del lenguaje y en la lectura temprana de sus hijos. Las investigaciones publicadas, encuentran que los niños a los tres años de edad, de familia con padres profesionales, tienen el doble de vocabulario que los niños cuyos padres son pobres económicamente y con muy poca o nula preparación académica. La clave para desarrollar el vocabulario es que los padres les lean a sus hijos todos los dí­as, que les hablen, les platiquen y los hagan participar diariamente en conversaciones familiares y con amigos y vecinos.

En Guatemala se ha perdido el hábito de la lectura. Son pocos los hogares que poseen por lo menos una librera con una colección de libros para que los niños puedan escoger temas de lectura. Quinto: Familias integradas. El sentido común y la experiencia vivida, nos dice que un alumno que tiene ambos padres en casa, viviendo en armoní­a, tiene mayor posibilidad de rendir mejor en la escuela debido a la estabilidad emocional y económica de su ambiente y al apoyo que recibe de sus padres. Contrariamente, la familia en la que el padre gana menos dinero, hay más estrés y menos tiempo para dedicarle al niño, o niños, el rendimiento escolar termina siendo afectado a causa de un ambiente económico y emocional más inestable. En ambos casos suponemos que la madre no trabaja; las cosas se ponen más difí­ciles cuando la madre trabaja o cuando la familia está conformada por los hijos y un solo padre. Sexto: Currí­culo y preparación magisterial. El rendimiento escolar en la escuela está ligado a dos elementos ajenos al alumno. í‰stos son: La preparación del maestro y el rigor en la aplicación de un currí­culo que está al dí­a con una metodologí­a actualizada para el siglo XXI. ¿Cómo están preparados los maestros en las escuelas públicas, en comparación con los colegios de primera clase? ¿Los maestros del área rural, sin recursos, con sobrepoblación y sin tecnologí­a? ¿Está, la metodologí­a utilizada por los maestros, reforzando un sistema de enseñanza cerrado, o uno abierto?

Continuaremos la semana entrante, mientras tanto, piense en lo que lee.