¡Bravo! llegamos a 63,500 millones


Hay motivos para alegrarnos. Sobre todo los 4.990 mil millones de guatemaltecos que según la CEPAL, constituyen la Población Económicamente Activa del paí­s, de la cual, 2.794,400 corresponde al área rural, que sabrán con regocijo, me imagino, que ya alcanzamos una meta más entre nuestras desgracias generalizadas en lo cotidiano de todos los dí­as al llegar, posiblemente este mes a un endeudamiento para el paí­s de SESENTA Y TRES MIL QUINIENTOS MILLONES DE QUETZALES, DE LOS CUALES 5 MIL MILLONES DE Dí“LARES CORRESPONDEN A LA DEUDA EXTERNA Y MíS DE Q21,000,000 MILLONES DE LA DEUDA INTERNA, que por supuesto no la va a pagar ni los presidentes o jefes de facto anteriores, menos aún Colom y la jefa del jefe, sino el aproximadamente 20 por ciento de esa población económicamente activa que paga sus impuestos, sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, hasta la consumación de los siglos.

Héctor Luna Troccoli

Pero usted no se preocupe, porque la población sigue creciendo y con ello aumentan las necesidades de los más desposeí­dos, de «los pobres que son la razón» de este gobierno con «rostro maya» y en donde los pobres «serán los que gobiernen», según dijo aquel que ustedes ya conocen. Según el INE, el año entrante, que está a menos de tres meses de distancia, los guatemaltecos seremos nada menos que 14.361 mil millones, en donde, para seguir la misma estadí­stica, la mayorí­a estará dentro de los grados de pobreza y pobreza extrema.

Pero tampoco que eso le quite el sueño, pues si para algo sirve el gobierno y el ministerio de finanzas es para pagar la deuda externa e interna para lo cual, en cada presupuesto del Estado, se destina entre un 15 a un 20% del total de ese presupuesto para el pago de esa deuda, so pena de que nos joda el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, el Banco Centroamericano de Integración económica, paí­ses «amigos» que también nos dan préstamos y por supuesto, nuestra oligarquí­a nacional compradora de Bonos que ganan buenos intereses.

Mientras tanto, usted alégrese, esa maravilla que se llama SAT estará metiéndole la espada a los pequeños y medianos contribuyentes y mantendrá en la impunidad a los grandes evasores, se buscará aumentar impuestos que los pagará la babosa gente honrada, se seguirá aumentando la corrupción (Obras Sociales, ONG, Covial, Caminos, alcaldes, diputados, contratistas del bello sector privado, etc), se ganarán jugosos sueldos de Q50 mil en adelante para esa noble clase trabajadora del sector burocrático, fuera por supuesto, de las coimas o sobornos que reciben a granel.

Hay que reconocer, eso sí­, que este gobierno, ¡Bendito Dios!, ha puesto su grano de arena para que la deuda externa se aumente en cerca de los MIL MILLONES de dólares (sólo el negociazo de la Franja Transversal del Norte, costará 350 millones de dolarucos, más los incrementos que aparecerán en el camino), en tanto la deuda interna, por la colocación de bonos apenas si ha llegado a poco mas de 850 millones de quetzales y fí­jese usted que gracias a la eficiencia  del ejecutivo y sus compinches del congreso, toda esta maravilla se logró en cerca de 14 meses.

Y no vaya a ser ingrato, porque todo este pistí­o ha servido para realizar los grandes programas, las útiles obras en caminos, construcción de hospitales, escuelas, viviendas, contratación de maestros, médicos enfermeras, adquisición de medicamentos sin que se paguen mordidas a los financistas, ataque frontal a la inseguridad equipando y entrenando a las fuerzas civiles de seguridad y tantas otras cosas mas, empezando por  la rebaja general de sueldos que empezará en la Presidencia y Vicepresidencia de la República, Magistrados de la Corte de Constitucionalidad, Corte Suprema, Tribunal electoral, ministros, diputados, etcétera. Que se entiende, todos, todos los que ganan de Q10 mil para arriba, aumentándole el ciento por ciento al salario mí­nimo que pagarán con gusto los empresarios con conciencia social que tiene este paí­s.

La corrupción será desterrada de por vida y los contratistas en lugar de ofrecer mordidas, denunciarán a los mordelones para que jueces totalmente imparciales los juzguen y castiguen y la contralorí­a general de cuentas ya no será mas el soldado que va a rendirle cuentas al presidente sino al pueblo de Guatemala.

Aunque las estadí­sticas son mortal y moralmente ciertas, lo demás solo puede existir en el paí­s de la utopí­a. Aquí­, los ladrones seguirán siendo ladrones, los asesinos, asesinos y nosotros, los que estamos esperando inútilmente que venga otra extraordinaria y magní­fica Revolución de Octubre con Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz a la cabeza, nos vamos a quedar esperando.