Brasa para la CICIG


Es evidente que fuera de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, nadie tiene credibilidad a la hora de investigar el crimen del licenciado Rodrigo Rosenberg Marzano y los hechos relacionados con ese asesinato. La investigación criminal en Guatemala es competencia del Ministerio Público y la CICIG tendrá que garantizar la independencia y eficacia de las investigaciones, lo cual constituye una prueba de fuego tremenda, en realidad abrumadora, para la Comisión y para su titular, el doctor Carlos Castresana.


Los crí­menes polí­ticos siempre son muy difí­ciles de esclarecer y la lista universal de asesinatos de esa í­ndole que nunca son resueltos es enorme. Baste citar que con la capacidad de investigación e inteligencia civil y militar de Estados Unidos, a casi medio siglo no se sabe quién mató a John Kennedy. Citamos eso porque el reto actual para los investigadores nacionales y extranjeros en Guatemala es enorme y hay que entender que se trata de una maraña de grandes proporciones formada a lo largo de años de existencia de poderes paralelos y de impunidad en el paí­s.

Obviamente el esfuerzo inicial se tiene que centrar en esclarecer la identidad de los asesinos materiales e intelectuales de Rodrigo Rosenberg y los señores Musa. Las acusaciones que hizo antes de morir también tienen que ser investigadas con celo profesional y eficiencia técnica, pero evidentemente el hilo conductor hay que encontrarlo en los sicarios y quienes les contrataron para ejecutar a esos tres guatemaltecos.

Es importante entender que no se trata de privilegiar esas tres muertes frente a todas las demás que hay en el paí­s por la condición social de las ví­ctimas, sino por las connotaciones especiales de sus asesinatos y las implicaciones que tienen para la estabilidad y gobernabilidad en el paí­s. Y cabalmente caen esos crí­menes en el ámbito de competencia de la CICIG de acuerdo con el marco de la creación de la Comisión, porque debe investigarse la participación de cuerpos clandestinos y esa investigación no la puede ni la querrí­a hacer el Ministerio Público.

El respeto a la independencia de la CICIG es crucial para que pueda investigar sin cortapisas. Como siempre ocurre en casos así­, unos estarán satisfechos del trabajo de la Comisión y otros criticarán el resultado, pero debemos confiar en el extraordinario profesionalismo del comisionado Castresana y de su personal de apoyo porque constituye la única ventana que se nos abre para esperar una investigación competente. Y como dijo ayer el comisionado, está comprometido para hacer las cosas bien, no sólo con el pueblo de Guatemala sino con el mismo hijo de Rodrigo Rosenberg.