Estuve varios meses en Guatemala antes de la primera ronda electoral. Veía cómo se colocaban los nuevos carteles de propaganda para los candidatos a diputados y presidentes. Me fijaba más en los diputados de la UNE por que me parecía el partido menos peor, tenía mas expectativas de ellos que de los demás. Cada día aparecían nombres y caras nuevas, y mi corazón comenzó a caerse más y más. Pensaba en José Carlos Marroquín y sus buenas intenciones en la UNE. Comencé a ver nombres y caras de la UNE cada vez mas malévolos y con cada nombre y cara nueva pensaba: ¿Hasta cuándo José Carlos?, ¿hasta cuándo?
Para mi era muy claro: si José Carlos no renunciaba, implícitamente estaba avalando estos representantes de la UNE. í‰l era el símbolo de la transparencia en la UNE, y creo que no sólo para mí, sino para muchas personas.
Me dio mucha pena ver lo que sucedía en el partido y pensaba: O José Carlos ya vendió el alma o tiene que renunciar. Si se queda lo van a identificar para siempre, para el resto de su vida, como la persona que prometió transparencia en un partido y al final sucumbió a la corrupción partidista como a todos los demás.
Bonjour Tristesse José Carlos, por lo duro que fue la experiencia, pero también bienvenido a poder dormir bien otra vez, con la conciencia tranquila y sobre todo, con su nombre, reputación y alma intacta. Yo pienso que tomó la única decisión que podía tomar.
Con respecto a los demás partidos políticos, no tenían ninguna expectativa, quizás por eso esperaba más de la UNE. Para el futuro, creo que el panorama político de Guatemala no va a mejorar en los siguientes diez años, hasta que se acabe esta generación que está en el poder (más bien, ellos mismos se van a acabar entre ellos mismos).
Con mucha paciencia, serenidad, realismo y astucia nos toca hacer labor de hormiga, tejer un nuevo tejido de sociedad civil activista y llegar a formar una masa crítica de personas que nos permita influenciar la política en el futuro.