Bonjour Tristesse José Carlos


Dra. Barbara Schieber

Estuve varios meses en Guatemala antes de la primera ronda electoral. Veí­a cómo se colocaban los nuevos carteles de propaganda para los candidatos a diputados y presidentes. Me fijaba más en los diputados de la UNE por que me parecí­a el partido menos peor, tení­a mas expectativas de ellos que de los demás. Cada dí­a aparecí­an nombres y caras nuevas, y mi corazón comenzó a caerse más y más. Pensaba en José Carlos Marroquí­n y sus buenas intenciones en la UNE. Comencé a ver nombres y caras de la UNE cada vez mas malévolos y con cada nombre y cara nueva pensaba: ¿Hasta cuándo José Carlos?, ¿hasta cuándo?

Para mi era muy claro: si José Carlos no renunciaba, implí­citamente estaba avalando estos representantes de la UNE. í‰l era el sí­mbolo de la transparencia en la UNE, y creo que no sólo para mí­, sino para muchas personas.

Me dio mucha pena ver lo que sucedí­a en el partido y pensaba: O José Carlos ya vendió el alma o tiene que renunciar. Si se queda lo van a identificar para siempre, para el resto de su vida, como la persona que prometió transparencia en un partido y al final sucumbió a la corrupción partidista como a todos los demás.

Bonjour Tristesse José Carlos, por lo duro que fue la experiencia, pero también bienvenido a poder dormir bien otra vez, con la conciencia tranquila y sobre todo, con su nombre, reputación y alma intacta. Yo pienso que tomó la única decisión que podí­a tomar.

Con respecto a los demás partidos polí­ticos, no tení­an ninguna expectativa, quizás por eso esperaba más de la UNE. Para el futuro, creo que el panorama polí­tico de Guatemala no va a mejorar en los siguientes diez años, hasta que se acabe esta generación que está en el poder (más bien, ellos mismos se van a acabar entre ellos mismos).

Con mucha paciencia, serenidad, realismo y astucia nos toca hacer labor de hormiga, tejer un nuevo tejido de sociedad civil activista y llegar a formar una masa crí­tica de personas que nos permita influenciar la polí­tica en el futuro.