Llegaron puntuales. Hombres y mujeres. Vinieron desde las montañas, allá en donde la patria se hace grande y en donde ahora ellos le han dado una nueva visión al tradicional paisaje. Un aspecto visual sobresalía. El uniforme azul. Son los bomberos y las bomberas municipales departamentales, que acudieron a las oficinas centrales de la institución en San Lucas Sacatepéquez, Sacatepéquez, citados por los comandantes, el mayor y doctor Otto Mazariegos y Carlos Ruiz Burgos, y el gerente licenciado Marco Tulio España, para recibir su bono de riesgo.
A las diez de la mañana se principió a llamar a los visitantes por sus nombres y estación respectiva. Se estaba cumpliendo con uno de los requisitos básicos en el año de trabajo. Cada uno de los bomberos y bomberas recibió un reconocimiento a su esfuerzo y dedicación. Que es mínimo, si consideramos el riesgo al cual día a día están sometidos los Bomberos Municipales Departamentales en su constante y esforzada labor por dar vida a miles de guatemaltecos. “El Congreso de la República dispone de este dinero para que nuestros bomberos y bomberas tengan un poco de comodidad económica en el año. Es por el riesgo que corren cada hora en sus labores”, explica el comandante Mazariegos.
Al ir avanzando la mañana y llegado el mediodía, aquellos hombres y mujeres del casco rojo fueron dispersándose una vez más en la geografía nacional para llevar a sus casas, a sus hogares, a su familia, un mejor Buenas tardes.
“La institución cuenta con casi mil bomberos de la guardia permanente –dice el comandante Ruiz Burgos– y ellos son una verdadera fuerza que trabaja en silencio para atender a miles de guatemaltecos”. Ya van llegando las 18:00 horas y por el radio de la institución se escucha la frase: “retornamos a nuestra estación. Sin novedad”. La noche está llegando, la entrega del bono de riesgo va concluyendo. Las guardias de turno se preparan para el trabajo nocturno. Se revisan los equipos, las lámparas de mano, el agua en las motobombas. Quizás pueda ocurrir algo y hay que estar preparados para tender la mano. El vasto territorio que cubren los Bomberos Municipales Departamentales, se atiende con 88 estaciones en donde hombres y mujeres, que se han preparado en la eficiente academia de la institución, conocen desde la teoría del fuego hasta atender un parto en una ambulancia. La ruralidad en donde operan ha dado al guatemalteco un marco más digno de vida. Ahora hay ambulancias con el más moderno equipo, llegan a recónditos lugares para brindar asistencia prehospitalaria y traslado. Los incendios de estructuras y de la floresta se sofocan con
modernas motobombas diseñadas y construidas en Guatemala. Sin embargo, explica el licenciado España, el mayor valor de nuestro personal es que ha sido preparado para humanizar la atención y evitar la re victimización de las personas en cualquier tipo de emergencia. Esa noche, quizás nazca en una ambulancia de los Bomberos Municipales Departamentales, un niño o quizás una niña. Es seguro que el parto será correctamente atendido.