Por lo menos 14 obreros afganos murieron en el noreste de Afganistán como consecuencia de una bomba lanzada desde un avión de la coalición militar que encabeza Estados Unidos, anunciaron hoy responsables locales.
Helicópteros de combate y aviones militares bombardearon la noche del lunes varias tiendas instaladas en una zona de obras en una región aislada de la provincia de Nuristán, afirmó el director de la empresa de obras públicas Amerifa Construction Company.
«Catorce de nuestros trabajadores murieron», afirmó Sayed Nurrulá Jalili, que dirige una compañía formada conjuntamente por afganos y surcoreanos que desde hace un año construye una carretera de 60 km.
El gobernador de la provincia de Nuristán, Tamimi Nuristani había afirmado previamente que el ataque, a unos 180 km al noreste de Kabul, se había producido en la noche del martes.
Nuristani confirmó que «hubo un bombardeo aéreo de las fuerzas de la coalición» en el que murieron «obreros que trabajaban en una carretera».
«Teníamos informaciones de que había rebeldes (talibanes) en la zona», afirmó justificando el ataque.
«Los obreros estaban bajo una carpa, que fue alcanzada por una bomba. Todos murieron», explicó Nuristani.
Jalili afirmó sin embargo que la compañía no había observado ningún movimiento de insurgentes islamistas en la zona. Nuristán es una provincia aislada, situada en la frontera con Pakistán, donde esporádicamente se han producido combates entre el ejército y los talibanes.
«La actividad de los talibanes es casi diaria, pero recientemente no hubo movimientos particulares de los que tengamos conocimiento», afirmó.
La coalición militar dirigida por Estados Unidos indicó no disponer por el momento de información sobre el ataque, aunque afirmó investigar el asunto.
También la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN afirmó que investigaría, dado que había utilizado ataques aéreos contra los talibanes en la provincia esta semana, explicó a los periodistas el portavoz Carlos Branco.
Los cadáveres de muchos de los obreros muertos fueron despedazados por el ataque, afirmó el jefe del consejo provincial de Nuristán, Taj Mohamad.
«Muchos de ellos eran irreconocibles. Sus familiares esperaban frente al hospital para llevarse los cuerpos a casa», explicó por su parte a la AFP el director adjunto del hospital de la vecina Nangarhar, Baz Mohamad Shirzad.
Los talibanes, derrocados a finales de 2001 por una coalición internacional, aumentaron en los últimos dos años sus ataques contra el poder del presidente afgano Hamid Karzai y contra los 55.000 soldados extranjeros que lo repaldan.
Pero la coalición internacional y la fuerza de la OTAN han matado a numerosos civiles durante sus operaciones contra los rebeldes islamistas, sin que sin embargo se hayan hecho públicas cifras oficiales.