Bombardear Irán


Convocatoria. Bernard Kouchner, canciller francés, ofrece una conferencia de prensa. Francia ha llamado a imponer sanciones a Irán por su programa nuclear. (AFP / La Hora)

Bombardear Irán, una posibilidad no descartada por Estados Unidos e Israel, lograrí­a, sin duda, retrasar el programa nuclear de Teherán, pero desencadenarí­a también un peligroso ciclo de violencia para Medio Oriente y el mundo, según expertos.


De acuerdo con diversos especialistas, empezando por los del MIT, el célebre Instituto de Tecnologí­a de Massachusetts, estiman que ataques aéreos permitirí­an frenar por bastante tiempo los trabajos iraní­es.

En Natanz, por ejemplo, cuyas instalaciones están situadas a ocho metros de profundidad, bastarí­a con dos bombas guiadas por láser de 907 kilos y 24 bombas de penetración, según un estudio del MIT de mayo pasado.

Joseph Henrotin, redactor en jefe adjunto francesa Defensa y Seguridad Internacional, indicó que según un simulacro efectuado por los militares «un ataque aéreo deberí­a apuntar contra 200 objetivos, además de laboratorios como el de Natanz, la central de Buchehr, la usina de agua pesada de Arak y otros centros de investigación atómica».

«Esto está al alcance de los norteamericanos que, además de su aviación, disponen de misiles crucero y bombarderos furtivos, e incluso de los israelí­es, con F15-I y F16-I dotados de reservas adicionales», afirmó.

«El resultado de los daños materiales y humanos inflingidos a los iraní­es postergarí­a 10 años su programa nuclear militar. Pero tendrí­a consecuencias bastante difí­ciles de controlar, de uno y otro lado», advirtió sin embargo Henrotin.

Entre esas consecuencias podrí­a estar la de bloqueo por parte de Irán del estrecho de Ormuz, es decir la entrada al Golfo Pérsico para los petroleros, calificado tiempo atrás como la «yugular de Occidente».

Esta posibilidad implicarí­a, a tí­tulo preventivo, la necesidad de «neutralizar» los tres submarinos iraní­es de fabricación rusa y la base naval de Bandar Abas.

Teherán podrí­a también impulsar una insurrección generalizada en Irak contra las tropas norteamericanas, obligando a Washington a enviar refuerzos, un movimiento de soldados exactamente contrario al que pretenden los estadounidenses en ese paí­s.

Otra posible represalia iraní­ serí­a intentar implicar a Israel en el conflicto, incluso si los aviones israelí­es no participaron en os bombardeos, como lo habí­a hecho Saddam Hussein en su momento con misiles Scud mejorados.

«El mayor riesgo serí­a que Israel responda en forma automática con un bombardeo nuclear a todo ataque iraní­ con armas quí­micas», estimó Henrotin.

Por último, Teherán podrí­a «poner en estado de ebullición a Medio Oriente con la ayuda de Siria».

Si los resultados de un ataque militar son tan imprevisibles como arriesgados, algunos se preguntan la razón por la cual Francia evocó esa hipótesis.

Según el experto Cédric Poitevin, del Grupo de Investigación e Información sobre la Paz y la Seguridad de Bruselas, Francia quiso así­ impulsar la adopción de nuevas sanciones contra Irán por parte de la Unión Europea con o sin el aval de la ONU.

En ese sentido, el experto señaló qu no es casual que las declaraciones francesas hayan tenido lugar poco antes de la reunión el viernes en Washington de las seis potencias (Estados Unidos, Rusia, China, Alemania, Francia y el Reino Unido).

En cuanto a los norteamericanos, si sus militares ya planificaron sin dudas una intervención de este tipo es también por temor de ver atacar en forma unilateral a los israelí­es, lo que desencadenarí­a consecuencias aún más incontrolables.