Bolivia, un sí­mil de Guatemala


Bolivia es en la actualidad un polvorí­n. Es realmente en donde ahora se precisa el continente latinoamericano. La democracia, como palabra y como teorí­a es universal; desgraciadamente democracia es una palabra talismán, cuyos hechos y acciones no representan lo mismo en todos lados o, en todas las naciones autonombradas democráticas.

Roberto Arias

Bolivia es ahora un sí­mbolo, un paradigma de dignidad para los paí­ses que buscan con ansia su libertad verdadera y el inicio de su despertar y de su desarrollo. En Bolivia se han dado las masacres indí­genas, campesinas y obreras desde la colonia hasta hoy; exactamente como ha ocurrido en Guatemala. Bolivia ha tenido la explotación de la fuerza del trabajo indí­gena y la base de recursos naturales, como pilar de su sostén,

Su organización social extremadamente estratificada hizo que con el correr del tiempo Bolivia fuera sellada con la masacre indí­gena y la exclusión. La Conquista y los ideales monárquicos de sometimiento en Bolivia persisten y, eso mismo ha provocado la insurrección y los alzamientos de la población nativa a través de toda su historia. En Bolivia se ha derramado mucha sangre.

Bolivia, en los últimos tiempos, ha expresado un surgimiento polí­tico maduro y participativo. Es este un sí­ntoma que todos los demás paí­ses democráticos del orbe deberí­an apoyar y sustentar, en virtud de que en esto se refleja un tremendo esfuerzo para demostrar la voluntad de un pueblo que quiere, con todas sus fuerzas, salir de la semi esclavitud en la que se ha sostenido, hasta este momento histórico en el que se encuentra involucrado.

Como lo expresa Marco Antonio Gandásegui, docente de la Universidad de Panamá: «La diferencia entre Bolivia y la mayorí­a de los otros paí­ses es que, debido a la lucha de un pueblo decidido, hoy ese paí­s tiene un presidente de la República -Evo Morales- de etnia indí­gena, elegido por una cómoda mayorí­a, gobernando a favor de las mayorí­as indí­genas. La oligarquí­a que pensó que se caerí­a más temprano que tarde, se ha

impacientado y ahora busca la fórmula para derrocarlo sobre la base del terror, la masacre de comunidades indí­genas, con apoyo diplomático de gobiernos enemigos, de medios de comunicación tergiversadores y de sicarios traí­dos del exterior.»

No cabe duda; Bolivia está viviendo una experiencia similar a la de Guatemala 1954, cuando la mascarada de «Carlos Castillo Armas y La liberación nacional con el santo cristo de Esquipulas al frente» y/o a la del derrocamiento del presidente constitucional electo democráticamente, Salvador Allende, por el corrupto dictador Augusto Pinochet en Chile.

Los conflictos en general y especialmente los conflictos bélicos, tienen su origen en la acumulación del capital. Actualmente existe sedición contra las instituciones democráticas en Bolivia y se vislumbra con mucha claridad la intención de varios paí­ses que, cual perros rabiosos, la quieren tomar… «Debido a que tienen interés en las inmensas riquezas del subsuelo boliviano rico en petróleo y gas. Además, Bolivia es uno de los paí­ses con las reservas más extensas en materia de agua, compartiendo una parte importante de la vasta cuenca amazónica.» Expresó Gandásegui.

Lo que es verdaderamente aterrorizante es el pensamiento de que en Bolivia pueda explotar una guerra contra Latinoamérica, antes de que termine su desafortunada presidencia George Bush, en los Estados Unidos. Los recursos naturales latinoamericanos son muy valiosos.