El gobierno de Bolivia declaró hoy el estado de «desastre nacional» por las graves inundaciones que azotan al país, con un saldo hasta ahora de 51 muertos y alrededor de 45 mil familias afectadas, y que han puesto en riesgo especialmente a la ciudad amazónica de Trinidad.
El ministro de Defensa, Walker San Miguel, informó a la prensa sobre el decreto, que fue suscrito tras una evaluación realizada ayer por el presidente Evo Morales, quien sobrevoló las regiones más afectadas por las riadas para comprobar la gravedad de la situación.
La decisión gubernamental permitirá a los municipios y a las prefecturas (gobernaciones) modificar sus presupuestos y efectuar licitaciones directas para atender a los damnificados.
La declaratoria fue recibida con beneplácito por los pobladores del departamento amazónico del Beni, cuya principal ciudad, Trinidad, se encuentra seriamente amenazada por las aguas, razón por la cual existe un plan de evacuación a tierras altas de personas y ganado.
La medida también es extensiva a las regiones de Santa Cruz, Cochabamba, La Paz, Oruro, Potosí, Chuquisaca y Tarija. Sólo Pando, en el extremo norte de Bolivia, está al margen de la declaración.
La ciudad de Trinidad, en el departamento amazónico de Beni y fronterizo con Brasil, se ha convertido en el principal foco de atención, por el riesgo de una inundación.
«En la ciudad de Trinidad se instalaron 300 carpas y se distribuyeron 80 toneladas de alimentos y vituallas; además están trabajando brigadas de socorro con la cooperación de helicópteros de Brasil», afirmó el portavoz del Palacio Quemado, Alex Contreras, al resumir la situación de esa ciudad.
Las labores de contingencia son dirigidas en Beni por la ministra de Desarrollo Rural, Susana Rivera, según Contreras.
Confirmó el peligro que existe por las persistentes lluvias que están a punto de hacer colapsar un dique denominado «anillo de protección» y que de romperse pondría en riesgo a alrededor de 30 mil personas, en la parte baja de esa ciudad de más de 300 mil habitantes.
Según el decreto, el Ministerio de Planificación deberá entregar en 30 días un plan de reconstrucción nacional y garantizar la distribución de alimentos y víveres para los damnificados.
Además del Beni, las regiones más afectadas son el rico departamento de Santa Cruz (este), donde se temen cuantiosas pérdidas económicas por la crecida de los ríos que han anegado extensos sembradíos, particularmente de soja, su principal producto de exportación.
También la zona cocalera del Chapare, en el centro de Bolivia, sufre de severas inundaciones que, según los últimos datos de la estatal Defensa Civil, afecta a casi 10 mil familias.
La oficina de Defensa Civil informó que las inundaciones que comenzaron en noviembre provocaron hasta el momento 51 muertos, 4 desaparecidos y 47 mil 117 familias afectadas.
Una inundación que amenaza con superar el nivel histórico de otros desastres naturales del último siglo en Bolivia mantiene virtualmente aislada la ciudad amazónica de Trinidad (noreste del país), mientras las autoridades toman recaudos para evitar el colapso.
El caudal de los ríos Mamoré e Ibare había desbordado en algunos puntos las defensas instaladas por los pobladores, mientras socorristas tapaban con tierra los lugares vulnerados por la corriente.
Las aguas desbordadas del río Mamoré, el principal de la cuenca amazónica boliviana, rodearon por tres lados a Trinidad (capital del departamento del Beni) y amenazan con alcanzar a las consideradas zonas altas de la pequeña urbe de 300 mil habitantes.
El «anillo de protección», un dique, que protege Trinidad desde 1981, está en inminente riesgo de ser rebasado por la inundación con el empuje de un frente frío proveniente del Polo Sur, que ha provocado olas que ya tocan el pavimento de la estructura.
Los efectos del «surazo» (como llaman aquí a este fenómeno natural del frío sureño) y de la lluvia provocaron alerta en la esquina sur del anillo protector, donde una docena de obreros intenta sellar los accesos de una compuerta de regulación para garantizar que las aguas no invadan la zona central de la ciudad.
«La parte sur y la parte este» del dique ya ha sido rebasada por las aguas, dijo el alcalde de Trinidad, Moisés Shirique.