Bloqueo a Melilla vuelve a empañar las relaciones


El bloqueo que activistas marroquí­es efectuaron el miércoles en el enclave español de Melilla, en el norte de Marruecos, volvió a poner un punto de tensión en las relaciones hispano-marroquí­es, que tratará de resolver el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba.


Rubalcaba se reunirá el próximo lunes en Rabat con su homólogo marroquí­ Taieb Cherkaoui para hablar de la cooperación policial entre ambos paí­ses y otros temas, como la situación creada por este bloqueo destinado, según sus promotores, a protestar contra supuestos abusos de la policí­a española en la frontera.

La prensa marroquí­ evocó recientemente varios supuestos incidentes entre la policí­a española y súbditos marroquí­es en los puestos fronterizos de Melilla y Ceuta -el otro enclave de España en el norte de Marruecos-, que Rabat considera «ciudades ocupadas» y sobre los que reclama su soberaní­a.

Aunque en un primer momento, el presidente de la Asociación Gran Rif de los Derechos Humanos, Said Chramti, anunció que el bloqueo se extenderí­a hasta el domingo finalmente sólo ha durado unas horas.

El responsable de la Coordinadora de la Sociedad Civil en el Norte de Marruecos (CSCNM), Mounaim Chawki, dijo que «hemos decidido levantar el bloqueo hasta el final del Ramadán, el mes de ayuno sagrado para los musulmanes».

«Esta calma permitirá a los polí­ticos de los dos paí­ses hablar de los problemas entre España y Marruecos», añadió Chawki.

Durante la protesta, los activistas marroquí­es colocaron ante el puesto fronterizo fotomontajes de policí­as españoles y mensajes denunciando el racismo y el colonialismo.

Según el presidente de la ciudad autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, la situación actual es «una polí­tica tradicional suya (de Marruecos) de ejercitar presiones para recibir algo a cambio».

«Estoy esperando a que vaya Rubalcaba el dí­a 23 a Rabat a ver qué es ese algo a cambio», agregó Imbroda, señalando que las protestas están «teledirigidas».

Desde España, el Sindicato Unificado de Policí­a (SUP) denunció el «desprecio» que sufren las policí­as españolas que vigilan la frontera de parte de algunos marroquí­es y que, según la prensa española, estarí­an en el origen de algunos de los incidentes que han dado lugar a las tensiones.

El último de estos ocurrió el pasado dos de agosto cuando fue detenido un marroquí­ por agredir supuestamente a una policí­a española, lo que provocó las protestas de Marruecos. Del lado español, la delegación del gobierno de Melilla aseguró que la acción policial habí­a sido «proporcionada».

«Varios miles de personas que cruzan diariamente los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla entienden como una humillación insoportable que sea una mujer quien controle sus documentos y decida si puede o no entrar en nuestro territorio», según el SUP.

La situación en Melilla también ha creado cierta tensión polí­tica en Madrid, donde el principal partido de la oposición, el Partido Popular (PP, derecha), ha reprochado al gobierno su pasividad ante la situación.

El ex jefe del gobierno conservador español José Marí­a Aznar (1996-2004) viajó este miércoles a Melilla, donde visitó brevemente la frontera antes de reunirse con Imbroda, también del PP.

La visita de Aznar, durante cuyo mandato tuvo lugar el breve conflicto con Marruecos por el islote de Perejil en julio de 2002, fue criticada por el gobierno socialista español.

«Su presencia no ayuda y es una muestra de deslealtad a España», afirmó el ministro de Fomento español, José Blanco, quien sentenció que el «problema (en Melilla) se va a arreglar de forma inmediata».