Bienestar social (y III)


3. HABLAR Y ESCUCHAR: Los cientí­ficos han descubierto que el perí­odo más crí­tico para que el cerebro establezca las conexiones necesarias para el lenguaje, es durante los primeros tres años de vida. Entre más palabras escuchen los infantes y los bebés, más palabras aprenderán y comprenderán. Aprenderán y comprenderán nuevas palabras en la medida que los cuidadores les cuenten historias (¿Recuerdan los cuentos de la abuelita?), les lean y jueguen con ellos. Mantengan presente que lo que conecta el cerebro infantil para el lenguaje es escuchar los sonidos, incluso mucho antes de que los pequeños puedan comprender lo que significan las palabras.

Raymond J. Wennier

4. MíšSICA: Escucharla y producirla fortalece las conexiones cerebrales. Eso se llama EL EFECTO MOZART. Estas conexiones son las mismas que se utilizan para resolver problemas matemáticos debido a que el proceso de la estimulación se da en el mismo lóbulo cerebral. Cántenles a los bebés cuando los carguen ya que sentirán las vibraciones del cuerpo y escucharán la voz de quienes los cuidan.

El cantar canciones apropiadas, una y otra vez, apresta el cerebro de los infantes a escuchar y hablar; muy pronto los bebés intentarán producir sus propios sonidos. También se inclinarán, aplaudirán, mecerán y brincarán al escuchar la música. Mientras que el infante esté aun en la cuna, antes de poder sentarse, quien se ocupa de él (ella), puede ejercitarle los brazos y piernas al ritmo de la música.

5. MOVERSE: Las conexiones cerebrales que controlan el movimiento se crean durante los primeros cuatro años de vida. Hay ejercicios que se pueden usar para la motricidad gruesa de niños de cero a un año y medio de edad, como voltearse, sentarse, arrastrarse y gatear. Para ejercitar la motricidad fina en los niños de la misma edad, hay que sostener y voltear objetos, recoger cosas pequeñas, intentar alcanzar objetos y otras acciones en las que use dedos y la mano. Existen también ejercicios para ambas motricidades, que corresponden a otras edades.

6. JUEGO: Cada vez que los bebés oyen, ven, tocan, prueban o huelen algo, lo que es utilizar todos sus sentidos en el juego del descubrimiento, se enví­an mensajes al cerebro y se producen conexiones. Entre más variadas y ricas sean las experiencias, los juegos libres y siempre relacionadas a un ser humano, el SER SIGNIFICATIVO en su vida, más conexiones cerebrales tendrán. Entre más oportunidades tengan de repetir las mismas actividades, más se estimularán las conexiones cerebrales.

7. INTELIGENCIA EMOCIONAL: Los nenes e infantes que están bajo el cuidado de Bienestar Social, probablemente han tenido ciertos traumas emocionales o han carecido de las emociones adecuadas por la falta de un ser significativo en su vida. Es OBLIGACIí“N de los cuidadores saber como sustituir esa falta de la mejor forma posible.

La manera en que los cuidadores pueden enseñarles a los bebés e infantes a expresar emociones, es sintonizándose con ellos. Estar sintonizado quiere decir que cada cuidador COMPRENDA lo que sienten los niños y que les dejen saber que los comprenden.

Para los niños huérfanos, en situación de adoptabilidad o en franco abandono, deben proveer las mismas oportunidades que otros al inicio de su vida y por eso como cierre quiero enfatizar que las personas A CARGO DEL CUIDADO INFANTIL, son las que más pueden ayudar a los niños para que su cerebro se fortalezca y progrese en el desarrollo de las tres C´s, cabeza, corazón y cuerpo, durante los primeros meses y años de vida.

Queremos bebés e infantes ¡Balanceados!