A continuación encontrarán un esquema de cómo puede el equipo de un hogar de cuidado de bebés e infantes de 0 a 3 años de edad aplicar la Estimulación Temprana. El equipo de cuidadores decidirá cómo utilizar este esquema para que no se vuelva rutinario, acondicionándolo a un mismo horario diario. Para hacerlo habrá de sostener sesiones semanales de planificación entre los encargados del centro y los cuidadores.
1. VISTA: Es el primer sentido que tiene que ser evaluado por un médico y observado por los cuidadores del bebé para asegurar que puede ver sin dificultad y que no tiene defectos. Si el nene no ve dentro del primer año, nunca lo hará. Será ciego el resto de su vida. Las conexiones cerebrales de la vista no se pueden recuperar posteriormente. La «ventana de oportunidad» se cierra para siempre. Lo que necesitan los bebés para que se desarrolle normalmente su sentido de la vista, es que vean lo que tienen alrededor, por ejemplo, el rostro sonriente de su cuidador, los árboles mecidos por el viento, los diseños de la ropa, un perro saltando; los nenes adquieren las experiencias necesarias para el desarrollo normal de este sentido. Han observado que los bebés miran todo y si pueden se lo llevan a la boca. ¡Así exploran el mundo! Si les dan un anillo plástico suave durante a dentición, lo sostendrán en el puño y lo succionarán.
Bienestar Social debe promover «Rincones Multisensoriales» (R.J.W.) en cuanto el bebé pueda sostener la cabeza y espalda en posición recta; en una silla giratoria y sobre rieles para deslizarse y a su alrededor poner colores, espejos, objetos que toque y pueda observar. Quienes los cuidan deben enseñarles objetos y al mismo tiempo hablarles explicándoles, con lenguaje claro y correcto, de qué está hecho (textura) y de qué color es.
2. TACTO: Algo fundamental para los bebés e infantes, es que los carguen y acaricien. El sentido del tacto es de gran importancia para su desarrollo cerebral. Cada vez que los cuidadores los tocan suavemente, se envía un mensaje al cerebro y se realiza una conexión entre las células cerebrales. Dichas conexiones les permiten a los niños, hablar, ver, sentir, moverse y en fin aprender. Cuando los cuidadores tocan a los recién nacidos, ellos sienten (aprenden) que son amados y deseados. Varios estudios demuestran que el contacto físico gentil, contribuye a tranquilizar a los bebés y disminuye su tensión. Esto es importante porque un bebé o infante tranquilo, puede asimilar las imágenes, los sonidos, las texturas y los olores a su alrededor. Entre más experiencias puedan tener los bebés y los infantes, más conexiones estimularán su cerebro. Los cuidadores deben dedicar un tiempo cada día para acariciar a los bebés. Al mismo tiempo hay que mirarlos a la cara, hablarles, acariciar y moverles los brazos y las piernas, sobarles la espalda, el abdomen, los pies y los dedos. Hablarles cuando se les acaricie les ayuda a aprender las partes de su cuerpo. En el caso de un bebé con necesidades especiales podrá recuperarse mucho más rápido si recibe «mensajes frecuentes» de quien lo cuida.
No hay que pensar que quienes asumen la tarea de cuidar a estos niños sean exclusivamente mujeres, la influencia de hombre es de suma importancia también cuando carga, le habla y acaricia a un bebé. El rol masculino y la imagen de padre la da el varón.
El contacto físico contribuye a que los bebés se sientan seguros y tranquilos, de manera que puedan continuar creciendo y aprendiendo en forma adecuada a su edad.
Continuará