La ex primera ministra de Pakistán Benazir Bhutto se reunía hoy con líderes de pequeños partidos de la oposición para «elaborar una estrategia» frente al estado de excepción del presidente Pervez Musharraf, con el que negociaba hasta entonces un reparto de poder.
La policía informó, sin embargo, de que impediría la celebración el viernes de un mitin del partido de Bhutto, invocando la prohibición de reunión bajo el estado de excepción y la amenaza de un nuevo atentado.
Bhutto no tenía previsto mantener encuentros con responsables de los principales movimientos de oposición, ni con el partido de Musharraf, informó el entorno de la ex primera ministra.
Tras ocho años de exilio voluntario, Bhutto regresó a Pakistán el 18 de octubre, después obtener una amnistía de Musharraf por las acusaciones de corrupción durante sus mandatos, de 1988 a 1990 y de 1993 a 1996.
Ese mismo día, un doble atentado mortal, el más sangriento de la historia de Pakistán, dirigido contra Bhutto, a la que sin embargo no logró alcanzar, dejó 139 muertos en Karachi (sur).
La ex primera ministra emprendió estos encuentros el martes, mientras reinaba la incertidumbre sobre el mantenimiento del estado de excepción y sobre la celebración de las elecciones legislativas, previstas inicialmente para mediados de enero.
Una multitud de simpatizantes recibió a Bhutto en Islamabad, en la sede de su influyente Partido del Pueblo Paquistaní (PPP), con una lluvia de pétalos de rosa. Según fuentes de su entorno, Bhutto tenía previsto discutir también con responsables de su formación, divididos sobre qué estrategia adoptar.
Por el momento, el PPP no manifestó su solidaridad con las manifestaciones de abogados y de magistrados, en cabeza de la protesta, y violentamente reprimidos desde el sábado.
Bhutto parece dudar entre la necesidad de permanecer firme ante el estado de excepción y la de dejar la puerta abierta al acuerdo de reparto del poder que había comenzado a negociar con Musharraf hace unos meses, con la perspectiva de las elecciones legislativas.
Según dicho acuerdo, los escaños del PPP en el Parlamento permitirían a Musharraf, en pérdida de popularidad, seguir siendo presidente y Bhutto retomaría su puesto de primera ministra.
El tándem Musharraf-Bhutto cuenta con el apoyo apenas velado de Washington, para quien Musharraf sigue siendo un aliado de primera fila en su «guerra contra el terrorismo».
Musharraf, que tomó el poder hace ocho años con un golpe de Estado sin derramamiento de sangre, decretó el sábado el estado de excepción invocando la multiplicación de los atentados y la injerencia del poder judicial en las perrogativas del Gobierno para luchar contra los terroristas islamistas.
Pero la oposición y numerosos analistas y medios de comunicación paquistaníes consideran que se trata de un pretexto para conservar el poder, suspendiendo un proceso electoral que lo hacía peligrar.
También en el bando de Musharraf se preveían reuniones el miércoles con responsables y diputados de la Liga Musulmana de Pakistán (PML) y sus aliados para decidir un eventual aplazamiento de las elecciones de enero.
El jefe de Estado es objeto desde el sábado de intensas presiones de la comunidad internacional, especialmente de Washington, su principal financiador, para que levante el estado de excepción y mantenga el calendario electoral.
«Estoy convencido de que esto acabará dentro de dos o tres semanas porque el presidente Musharraf es consciente de las consecuencias que tendría un largo periodo de estado de excepción», declaró el miércoles Chaudhry Shujaat Husain, líder de la PML, el partido de Musharraf, en una entrevista al diario paquistaní Dawn.
Gases lacrimógenos
La policía paquistaní lanzó gases lacrimógenos contra los partidarios de Benazir Bhutto en Islamabad hoy, pocos minutos después de que la ex primera ministra hiciera un llamado a manifestaciones masivas contra el estado de excepción.
Unos 200 militantes del Partido del Pueblo Paquistaní de Bhutto gritaron «no a la ley marcial» y consignas contra el presidente, el general Pervez Musharraf, mientras trataban de entrar al edificio del Parlamento, constató un periodista de la AFP.
Otros llevaban banderas del partido y retratos de Bhutto.
La policía cargó contra los manifestantes con cachiporras y disparó gases lacrimógenos. Por lo menos tres miembros del partido fueron arrestados y llevados a las camionetas policiales.
Fueron los primeros disturbios en la capital, donde reinaba la calma desde que Musharraf impuso el estado de excepción, el sábado pasado.
La ex primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto, hizo un llamamiento a sus compatriotas hoy en Islamabad a manifestarse masivamente en contra del estado de excepción instaurado hace cinco días por el presidente Pervez Musharraf.
«Hago un llamamiento a los paquistaníes a manifestarse, estamos siendo atacados», declaró durante una rueda de prensa al final de unas reuniones con los líderes de pequeños partidos de la oposición. Prometió celebrar un mitin el viernes en la periferia de Islamabad pese a la prohibición de reunirse.
Antes del estado de excepción, Bhutto negociaba un acuerdo de reparto del poder con el general Musharraf de cara a las legislativas inicialmente previstas para mediados de enero.
Bhutto también invitó a los paquistaníes a participar en una «gran marcha» el 13 de noviembre entre la ciudad de Lahore, en el este del país, e Islamabad.
«Â¿Cuántas personas pueden poner entre rejas?», se preguntó. «Seremos tantos que no tendrán prisiones suficientes», continuó Bhutto, en referencia a los cerca de 1.500 personas detenidas desde el sábado o puestas en arresto domiciliario, esencialmente abogados y magistrados, que lideran las protestas contra Musharraf desde hace ocho meses, pero también líderes de los grandes partidos de oposición.
«Insto a todas las fuerzas políticas a unirse e iré a Lahore, quiero que se unan a nosotros para esta gran marcha», agregó Bhutto.