Bernanke quiere reglas claras


El presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke, solicitó ayer al Congreso reglas claras para liquidar financieras en dificultades, al estimar que era necesario aprender del casi quiebre de BearStearns y descartar cualquier nueva operación de salvataje por parte de la Fed.


«El Congreso deberá considerar si se necesitan nuevas herramientas para permitir una liquidación ordenada de una empresa que emite bonos de importancia sistémica, que pueda estar al borde de la quiebra», indicó Bernanke en una audiencia ante la comisión de Asuntos Financieros de la Cámara de Representantes.

El presidente del banco central norteamericano estimó que el Tesoro era la institución mejor ubicada para dirigir esta reflexión, habida cuenta de las consecuencias fiscales de la quiebra de una empresa financiera.

La nueva regulación es propuesta después de que el ramo financiero ha perdido decenas de miles de millones de dólares debido a que la especulación inmobiliaria desembocó en un descalabro financiero.

Entre los más afectados se cuenta el banco Bear Stearns, un gigante de 85 años de antigí¼edad, vendido a precio de saldo al JPMorgan Chase en un acuerdo realizado en marzo por la Fed para evitar un colapso que podrí­a haber creado un tsunami financiero.

Al respecto, Bernanke estimó que es «poco probable» que la Fed se embarque en nuevas operaciones como la de BearStearns para salvar otra institución financiera o a uno de los dos gigantes del financiamiento hipotecario, Fannie Mae o Freddie Mac.

«No creo que una situación de este tipo sea probable, en absoluto», dijo Bernanke en momentos en que aumenta la preocupación sobre la solidez de ambas financieras.

Es que los mercados parecen haber perdido la fe en Fannie Mae y Freddie Mac, que son tratadas como si estuvieran al borde de la quiebra pese a que su nota no ha variado.

La acción de Fannie Mae perdió 23% ayer, cayendo a 11,70 dólares, su nivel más bajo desde fines de 1991. Su competidor Freddie Mac cedió por su parte 34%, a 6,75 dólares.

Desde principios de la semana, Fannie Mae perdió 38% de su valor y Freddie Mac 54%.

Sin embargo, ambas sociedades tienen nota «AAA» (la máxima) en las agencias de notación, lo que deberí­a disipar los temores sobre su solvencia.

Y cada dí­a parece aportar su cuota de noticias negativas para ambas sociedades cotizadas en Bolsa, pero dotadas de una misión de servicio público y con una garantí­a implí­cita del gobierno estadounidense.

El lunes, una nota del banco Lehman Brothers consideraba que se necesitarí­a un financiamiento de 75 mil millones de dólares para ambas empresas.

El miércoles, el ex presidente del banco de la Reserva Federal de St. Louis, William Poole -un viejo crí­tico de las dos sociedades- dijo que Freddie Mac estaba técnicamente en quiebra, ya que sus activos, valorizados al precio del mercado, eran inferiores a sus pasivos.

Los poderes públicos están preocupados desde hace tiempo por Fannie Mae y Freddie Mac.

Pese a que su gestión no siempre fue de las más rigurosas, su autoridad de regulación, la OFHEO (Office of Federal Housing Enterprise Oversight), es considerada en forma unánime como bastante bien equipada para vigilar tales gigantes.

Para el director de la OFHEO, James Lockhart, entrevistado el martes en la cadena financiera de televisión CNBC, «las dos sociedades gozan de fondos limpios adecuados».

Pero la evaluación que hizo Bernanke ayer aportó un bemol: «Creo que podrí­an hacerlo mejor si estuvieran mejor capitalizadas y mejor supervisadas. Pienso que están bien capitalizadas, en términos de regulación, pero (…) podrí­an ser más creativas para abastecer de crédito y apoyo a la economí­a».