Se lo había prometido a su hija y mantuvo su palabra. Silvio Berlusconi se concedió unos días de descanso durante el abrasador verano de la política italiana. Aprovechó la festividad del Ferragosto -el 15 de este mes, que la tradición manda santificar con una abundante comida familiar, digna de Nochevieja- para visitar a la joven Barbara en Villa Certosa. La hija mayor del Cavaliere y de su segunda mujer, Veronica Lario, se encuentra en la finca de Porto Rotondo, en la isla de Cerdeña, con su marido Giorgio Valaguzza y sus dos hijos, Alessandro y Eduardo.