El pedido de Berlusconi fue hecho durante la presentación oficial del futuro logotipo del país lanzado por el ministerio de Turismo, «Italia mágica».
«Hay que reparar los daños causados a la imagen del país por la situación de Nápoles», afirmó el multimillonario político al referirse a la grave crisis provocada en esa ciudad del sur por las montañas de basuras y desechos que la sumergieron hace un año.
Además del escándalo de las basuras, la imagen del mismo Berlusconi se ha deteriorado por las denuncias y acusaciones lanzadas por la prensa desde que su esposa Veronica Lario anunció en mayo que iba a pedir el divorcio.
El primer ministro italiano ha protagonizado en el último mes numerosos escándalos por sus controvertidas fiestas con bellas jóvenes y prostitutas de lujo en sus mansiones privadas.
Berlusconi, entre los hombres más ricos de Italia, considera «basura» todas esas denuncias y sostiene que se trata de un complot de sus enemigos políticos, de «maniobras subversivas» para impedirle gobernar.