Benedicto XVI se unió a la fiesta


El Papa Benedicto XVI saluda a los feligreses desde un barco, que lo trasladó de Bangaroo a la Bahí­a de Sidney, en donde se desarrollan las Jornadas Mundiales de la Juventud.

El papa Benedicto XVI fue recibido hoy por unas 150 mil personas en el puerto de Sí­dney, en el primer acto de masas de su visita, que inició con una firme defensa del medio ambiente y rechazo del consumismo, pero sin tocar el delicado tema de los curas pedófilos.


Tras un recorrido por la bahí­a de Sí­dney a bordo del barco papal «Sí­dney 2000», el pontí­fice se unió a los peregrinos que participan desde el martes en las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), que cierran el telón el domingo con una misa oficiada por Benedicto XVI a la que se espera asistan medio millón de personas.

El Papa alemán de 81 años llegó el domingo a Australia, pero descansó del largo viaje durante tres jornadas en una propiedad en las afueras de Sí­dney, y comenzó hoy su ocupada agenda, con un primer acto de masas en el puerto de Barangaroo, para dar la bienvenida a los 215 mil peregrinos acreditados para las JMJ.

Ante la marea de jóvenes, que ondeaban las banderas de los 169 paí­ses presentes en este acontecimiento creado en 1986 por Juan Pablo II, el pontí­fice fustigó el «derroche» de los recursos naturales y el consumismo incrustado en la sociedad actual.

En uno de los mensajes en defensa del medio ambiente más fuertes desde que se convirtió en Papa en 2005, Benedicto XVI indicó: «Hay cicatrices en la superficie de nuestra Tierra, erosión, deforestación, el derroche de los recursos minerales y de los océanos para satisfacer un consumo insaciable».

El jefe de los católicos en el mundo habí­a adelantado que en esta primera visita a Australia el tema del medio ambiente tendrí­a un lugar destacado.

«No sean engañados por aquellos que los ven como solo consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección se vuelve en sí­ misma el bien, la novedad usurpa la belleza y la experiencia subjetiva reemplaza a la verdad», advirtió Benedicto XVI.

Previno contra «los falsos í­dolos» y «el dolor de las falsas promesas», en un mundo «que está cansado de la codicia, la explotación y la división».

Benedicto XVI les dio a los jóvenes la respuesta contra los males de la sociedad: Cristo, quien «siempre ofrece más».

Al final, el Papa leyó un saludo para los peregrinos en varios idiomas, entre ellos español y portugués.

Durante su travesí­a por la bahí­a, el Papa fue saludado en el barco papal por medio millón de personas que se agolparon en la costa de la bahí­a, según los organizadores, en este paí­s donde sólo el 27% de la población es católico.

De los 215 mil peregrinos en Sí­dney, 125 mil son extranjeros, incluyendo a 12 mil latinoamericanos.

En la jornada de hoy, el Papa no tocó el incómodo tema de los curas pedófilos. Familiares de las ví­ctimas esperan disculpas del pontí­fice, tal y como las pronunció en Estados Unidos por casos de abusos sexuales similares en ese paí­s.

Hoy llegaron a Australia desde Gran Bretaña los padres de dos niñas ví­ctimas de abusos, una de las cuales se suicidó luego, para confrontar al Papa al respecto.

Un grupo de apoyo para las ví­ctimas de abusos sexuales, Broken Rites, asegura que 107 curas católicos han sido sentenciados en cortes australianas por cargos sexuales.

En la jornada de hoy, el Papa visitó la capilla de la beata Mary Mackillop, que los australianos aspiran a que se convierta en la primera santa del paí­s.

Adicionales actividades del Papa durante su estadí­a incluyen un encuentro ecuménico en la catedral y otro con representantes de varias religiones, una visita a jóvenes enfermos y una vigilia el sábado antes de la multitudinaria misa del domingo en el hipódromo de Sí­dney.

Las calles de la ciudad más grande de Australia seguirán tomadas por los jóvenes peregrinos, quienes desde el martes se han abocado a múltiples actividades relacionadas con la fe y la catequesis, pero también han dejado espacio para la diversión, con una gran oferta de conciertos y espectáculos de danza tradicional del Pací­fico.

Las de Sí­dney son las segundas JMJ encabezadas por Benedicto XVI, luego de dirigir las de la alemana Colonia en 2005.

Contra el consumismo


El papa Benedicto XVI censuró hoy el «derroche» de los recursos naturales para alimentar un «consumo insaciable», al dirigirse a unos 150 mil peregrinos que le dieron la bienvenida en las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) de Sí­dney (Australia).

En uno de los mensajes por el medio ambiente más fuertes desde que se convirtió en Papa en 2005, Benedicto XVI afirmó: «Hay cicatrices en la superficie de nuestra tierra, erosión, deforestación, derroche de los recursos minerales y de los océanos para satisfacer un consumo insaciable».

Ya al ser recibido poco antes por las autoridades australianas, subrayó «la necesidad de proteger el ambiente y administrar de manera responsable los bienes de la tierra».

Al dirigirse a los peregrinos congregados en Barangaroo, en el puerto de Sí­dney, el pontí­fice advirtió: «No sean engañados por aquellos que los ven como meros consumidores en un mercado de posibilidades indiferenciadas, donde la elección se vuelve en sí­ misma el bien, la novedad usurpa la belleza y la experiencia subjetiva reemplaza a la verdad».

Señaló que hay una «peligrosa hostilidad» que amenaza con «corroer lo que es bueno», y que sus principales manifestaciones serí­an las drogas, el alcohol y la «exaltación de la violencia y la explotación sexual, presentadas usualmente en televisión e Internet como entretenimiento».

Asimismo, advirtió contra «los falsos í­dolos» y «el dolor de las falsas promesas», en un mundo «que está cansado de la codicia, la explotación y la división».

Benedicto XVI les dio la respuesta ante los males de la sociedad a los jóvenes: Cristo, quien «siempre ofrece más».

De igual forma, atacó el aborto. «Â¿Cómo es posible que el más maravilloso y sagrado espacio humano, la matriz, se haya convertido en un lugar de violencia inenarrable?», se preguntó el pontí­fice.

El Papa cerrará el domingo las JMJ, que desde el martes reúnen a 215 mil peregrinos en Sí­dney, de ellos 125 mil extranjeros, incluyendo a 12 mil latinoamericanos, con una multitudinaria misa en la que se espera participen medio millón de personas.

En su mensaje inicial leí­do la mañana de hoy ante el primer ministro australiano, Kevin Rudd, y el gobernador general Michael Jeffery -representante de la reina Isabel de Gran Bretaña-, el Papa saludó la «audaz decisión» de este paí­s de reconciliarse con los aborí­genes tras siglos de abusos.

«Gracias a la audaz decisión del gobierno de Australia de reconocer las injusticias cometidas en el pasado contra los pueblos indí­genas, se están dando ahora pasos concretos con el fin de alcanzar una reconciliación basada en el respeto recí­proco», indicó el Papa.

El primer ministro Rudd hizo en febrero un histórico pedido de perdón a los aborí­genes por las injusticias cometidas durante la colonización blanca. Se estima que en Australia habí­a cerca de un millón de aborí­genes al iniciarse la colonización blanca, pero sólo quedan actualmente unos 470 mil.

En la jornada de hoy, el Papa no tocó el urticante tema de los abusos de curas pedófilos. Familiares de las ví­ctimas esperan escuchar palabras de perdón del pontí­fice, tal y como las pronunció en Estados Unidos por casos de abusos sexuales similares en ese paí­s.