La Organización de Estados Americanos recomendó a Guatemala y Belice que lleven su diferendo a la Corte Internacional de Justicia en virtud de que no pudieron ponerse de acuerdo mediante los oficios de mediación de esa entidad regional. De suerte que Belice se convierte en herencia del gobierno de í“scar Berger al de ílvaro Colom, quien tendrá que buscar fórmulas que pongan fin a su ancestral diferencia.
El Canciller nombrado por ílvaro Colom tiene conocimiento de la materia, no solo por su formación y el trabajo que ha realizado en los últimos años en la Secretaría de Integración Económica Centroamericana, sino que también porque fue viceministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Jorge Serrano que adoptó las más polémicas decisiones respecto a la relación con Belice, puesto que fue ese el gobierno que reconoció unilateralmente como estado al territorio que Guatemala reivindicaba como suyo pese a la independencia que la Gran Bretaña le otorgó años antes.
Pero indudablemente el tema de Belice demanda ya soluciones en varios sentidos, pero sobre todo porque mientras no logremos que se definan claramente las fronteras estamos en riesgo de que se siga corriendo la línea existente en la actualidad y por supuesto que ello será siempre en demérito de los intereses de nuestro país. Creemos que la reivindicación de Guatemala quedó liquidada, para efectos prácticos, con la medida de Serrano que fue avalada por la Corte de Constitucionalidad y que en buena medida se produjo en medio de una notable indiferencia de la mayor parte de la opinión pública local. Porque fuera de unas protestas aisladas de personas que históricamente habían mantenido una línea clara y contundente sobre el tema de Belice, el resto aceptó lo dispuesto por Serrano y con ello se clausuró el proceso de reclamación porque una vez reconocido el carácter de Estado independiente al territorio poco era lo que nos quedaba por reclamar.
Pero la cuestión relacionada con la delimitación es importante y en ello el gobierno del señor Colom tendrá que tener especial cuidado y atención, puesto que ya en algunas ocasiones se ha dicho en Belice que no están contentos con la actual línea divisoria y consideran que la misma tiene que desplazarse más hacia el territorio de Petén y eso es inaceptable y el Gobierno de Guatemala no puede tolerar nuevos afanes expansionistas de quienes se asentaron en el territorio del que nos despojó la Gran Bretaña. De suerte que es importante que el nuevo gobierno y el nuevo canciller se propongan poner fin a la controversia y para ello hará falta disponer de buenos abogados internacionalistas que presenten nuestro caso en la Corte Internacional de Justicia.