Belice


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En los últimos días mucho se ha dicho al respecto de la famosa consulta popular relativa a decidir si nos sometemos o no a la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia, para que esta defina, supuestamente, de una vez y para siempre, el añejo conflicto limítrofe que de un permiso para talar árboles se convirtió en el mayor robo de territorio que ha sufrido Guatemala en su historia.

Juan Antonio Mazariegos G.


A lo largo de muchos años y en uno de esos procesos que al parecer solo suceden en las películas o en Guatemala, hemos sido engañados, timados y hemos lucido como tontos en una serie de actos en donde pasamos de ser la víctima de un robo de territorio hasta transformamos en el país bananero y  anacrónico que busca evitar que el pueblo beliceño goce de su independencia.
     Y es que todo empezó hace muchos años, cuando  dos imperios se hicieron graciosas concesiones y consecuencia de ello España permitió que Inglaterra ingresara a Belice para un “aprovechamiento forestal”, a través de un tratado que fue posteriormente ampliado por otro, el cual  dio opción a los ingleses para que  hacha en mano, siguieran talando las maderas preciosas que había en el territorio guatemalteco, por supuesto, sin que a España o a nadie se le ocurriera ver si los honorables leñadores se quedaban en el territorio concedido y como “con el arca abierta hasta el justo peca”,  los simpáticos hijos del imperio se pasaron la bicoca de 12,272 kilómetros cuadrados de lo acordado!!!
     Una vez nos independizamos de España, lejos de no seguir las genialidades negociadoras de nuestros conquistadores, nos pusimos a negociar con el Imperio Británico y acordamos que OK, no hay problema con que sigan allí, pero nos construyen una carretera para incentivar el desarrollo del departamento de El Petén. Por supuesto los presupuestos de la carretera se han de haber utilizado para darle cuerda al reloj de la torre de Londres y la carretera jamás se construyó.
     No cansados de dar palos de ciego, el gobierno del actual prófugo de la justicia y ex Presidente de la República, Jorge Serrano Elías, reconoció la independencia de Belice a cambio de nada e iniciamos relaciones diplomáticas en un acto que debe de ser considerado caso de estudio en las escuelas de diplomacia del mundo, en una clase que debe llamarse algo así como “Guatemala y el caso de quien da sin pedir nada a cambio” o “Los tontos aún existen”.
     Por último y cuando pareciera que ya nada podía superar todo lo anterior, resulta que a las personas que tenían a su cargo la famosa consulta popular por el diferendo territorial, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, se les pasó darse cuenta que Belice había cambiado su legislación y ahora resulta que si una consulta popular no tiene X porcentaje de participación esta no compromete al Estado beliceño, es decir, en el escenario actual iríamos beliceños y guatemaltecos a las urnas y si a Belice no le conviene lo que resulte de estas, muchas gracias no me compromete.
     EL Gobierno debe de solicitar a la OEA la postergación de la Consulta Popular en tanto Belice no cambie su legislación, si algún día finalmente llegamos a consulta y sometemos la decisión a la Corte Internacional de Justicia o a cualquier otro tribunal es indispensable que vayamos con todo a defender nuestros derechos, ya hemos lucido muy mal en todo esto y sería bueno como Nación tener un poco de orgullo para pelear en los tribunales por aquello que legítimamente es de Guatemala.