Bélgica, el equipo llamado a ser la revelación del mundial


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Siempre hay uno en los mundiales: el equipo revelación, el que supera todas las expectativas, el que a menudo avanza hasta a las semifinales, a veces sube a la cima.

Por RAF CASERT SAO PAULO / AP

Esta vez, esa selección podría ser la bisoña Bélgica. Esta es la primera Copa Mundial con presencia de los «Diablos Rojos» desde 2002, pero lo hace con un plantel repleto de futbolistas que se destacan en las ligas de Inglaterra y España.
Con una edad promedio de 25 años y 11 meses, Bélgica figura entre los equipos más jóvenes de los 32 participantes en Brasil 2014. Pero estos belgas no se arredran ante el desafío. Y al estar en un Grupo H con Argelia, Rusia y Corea del Sur, pues no deben complicarse para pasar a la segunda fase del torneo.
«Rebosamos confianza», dijo el volante Steven Defour.
Lo impredecible que puede ser el fútbol es lo que permite las sorpresas en los mundiales. Dos equipos se consagraron campeones con esa etiqueta.
Alemania Occidental no asomaba entre los favoritos en 1954 y sucumbió 8-3 ante Hungría en la fase de grupos, pero se encargaron de tumbar a los «Magiares Mágicos», que llevaban cuatro años sin perder. Los alemanes derrotaron 3-2 a los húngaros en la final, en lo que aún se recuerda en Alemania como «Das Wunder von Bern» o «El Milagro de Berna», no sólo por la conquista del primer título en un Mundial, sino que levantó la autoestima del país, ocho años después de la Segunda Guerra Mundial.
Cuatro años antes, Uruguay estremeció al mundo al enmudecer a 170.000 espectadores en el estadio Maracaná al derrotar a Brasil en el partido decisivo de la cita de 1950. La derrota ante su vecino sigue siendo uno de los mayores traumas del deporte brasileño.
En el fútbol moderno, es cada vez más arduo que una modesta selección pueda derribar a una potencia establecida.
Desde que Holanda emergió de la nada y alcanzó la final en el Mundial de 1974, la instancia de semifinales ha sido la barrera para un equipo revelación. Pero la lista de equipos imprevisibles es bastante extensa. Polonia se coló en 1982, Suecia en 1994 y Croacia en 1998. La edición de 2002 tuvo tanto a Turquía como Corea del Sur en las semifinales. Y Uruguay se entreveró a esa etapa en Sudáfrica hace cuatro años.
Este año, todo el mundo apunta a Bélgica como el siguiente.
El pequeño país de 11 millones de habitantes, enclavado entre Francia, Alemania y Holanda, tiene todos los ingredientes para asombrar al mundo, y de hecho se puede inspirar en sus propios antecedentes. En el Mundial de 1986, los belgas sufrieron para sortear la primera ronda, pero luego sorprendieron a la Unión Soviética y España.
Sólo el genio Diego Maradona les impidió alcanzar la final. Pese a quedarse cortos, esa selección sigue situada en un pedestal único, como un equipo de culto, por parte de sus compatriotas.
Ahora, Bélgica se presenta con un pelotón de debutantes mundialistas, con el zaguero Daniel Van Buyten como el solitario veterano de la campaña de 2002.
Pero lo que han hecho a nivel de clubes hace pensar que pueden brillar en un Mundial.
Vincent Kompany es el capitán del Manchester City, que acaba de conquistar su segundo título de la Premier en tres años. Eden Hazard, de 23 años, se consolidó como el conductor del mediocampo en el Chelsea. Romelu Lukaku, de años 21, se destacó en la delantera de Everton.
Y Thibaut Courtois, a sus precoces 22 años, ya es considerado entre los mejores porteros del mundo.
¿Está Bélgica para salir campeona del mundo?
«Si todo, y quiero decir absolutamente todo, sale bien», advirtió el técnico Marc Wilmots.