Beirut, en estado de sitio


La mitad Oeste de Beirut se despertó hoy en estado de Sitio, en el tercer dí­a de los enfrentamientos armados entre opositores chií­tas y partidarios sunitas del gobierno.


Imad, de 35 años, que vive en el barrio de Ras al-Nabeh, cuenta que los militantes de la oposición «dispararon al menos 150 cohetes. Fue todo un ejército lo que enviaron. Se tomaron el barrio. Entraron en los edificios. Una mujer y su hijo murieron cuando intentaban escapar».

Por su parte Rasha al-Jundi, de 24 años, habitante de Hamra, la zona comercial, habitualmente muy activa, declaró que «la noche anterior fue surrealista, el caos. Estoy impresionado con lo que está ocurriendo en Beirut».

«Las explosiones eran muy fuertes, estremecí­an todo el edificio, se oí­an disparos de armas de diferentes tipos, armas ligeras, automáticas, cohetes», añade.

«Fue una noche infernal. Los militantes armados estaban por todas partes y disparaban sin cesar», describe Rima, residente en el barrio druzo de Karakol, también en el oeste de la capital.

La gente se precipitaba hoy a los almacenes aún abiertos para comprar ví­veres y productos de primera necesidad. Otros preferí­an quedarse en sus casas para evitar encontrarse con los milicianos armados que patrullan las calles.

El barrio sunita de Tariq al-Jadideh fue escenario de violentos combates entre milicias. El ejército intervino para permitir a los habitantes que salieran de sus casas.

Ahmed, de 30 años, que huyó en dirección de la montaña con su familia, cuenta: «era terrible. No podí­amos salir. Ahora el barrio ha quedado vací­o, sólo están los milicianos que combaten».

En Beirut podí­a oí­rse el ruido de los tanques, pero el ejército, que está formado por hombres de diferentes confesiones, evita todo enfrentamiento con los elementos armados, para preservar su neutralidad.

Los disparos continuaban hoy en la mañana en el oeste de la ciudad, y las calles estaban completamente desiertas. Con excepción de algunas tiendas y farmacias, los comercios estaban cerrados.

Los combates se limitan a los barrios de mayorí­a musulmana del oeste de la capital, y oponen a sunitas y chiitas, partidarios, respectivamente, del gobierno apoyado por los occidentales y sus aliados árabes, y la oposición dirigida por el Hezbolá.

En el este de Beirut, de mayorí­a cristiana, la vida se desarrolla normalmente. Estaciones de gasolina, bancos, mercados y almacenes estaban abiertos como de costumbre.

«La actividad es normal hoy», confirmó Marie, de 45 años, dueña de un almacén.

El aeropuerto internacional de Beirut, en una zona chiita al sur de Beirut, se encontraba paralizado aún, así­ como el puerto de la capital que cesó sus actividades hoy.

Salir del Lí­bano era virtualmente imposible hoy ya que las dos principales carreteras hacia Siria estaban cortadas por retenes instalados por partidarios de la mayorí­a.