¡Trátale con más respeto y verás que marca la hora que tú quieras!
El Sombrero a Alicia, en el País de las Maravillas.
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La manipulación y presentación de la información a medias por los voceros de la oligarquía guatemalteca ya dio sus frutos respecto al tema Petrocaribe. Durante los últimos días dedicaron la mayor parte de sus espacios para criticar el proyecto comercial con Venezuela, al que recientemente Guatemala se adhirió por decisión del presidente ílvaro Colom, y nos presentan una encuesta en donde la mayoría de la población rechaza la medida.
No dejan de decirnos que con Petrocaribe tendremos la oportunidad de recibir hasta 20 mil barriles diarios de diésel y de búnker venezolanos, pero que igual, el combustible no será más barato. Señalan que el plan de pago, que estipula el 40 por ciento de la factura al contado, y el resto a 25 años con una tasa de 1 por ciento de interés, con dos años de gracia, representa más endeudamiento para el país. Objetan que los fondos con que contará el Gobierno para el impulso de programas sociales se perderán en los laberintos de la corrupción.
Pero, ¿no se quedan cortos con la información? ¿Por qué no nos dicen a cuánto asciende la factura petrolera del país por la compra del combustible a las transnacionales con un 8 por ciento de interés? ¿Dónde quedan las estadísticas económicas que demuestran que no podemos comprar combustible al contado, por lo que estamos obligados a optar por la mejor oferta? ¿Quiénes son los empresarios que ganan millones con el negocio de los combustibles?
La oposición es sistemática y en vez de propiciar un análisis sobre las implicaciones para el país, las ventajas y las dificultades, apelan a la desinformación, con la bandera de la transparencia y la objetividad.
Desde que se aprobó el Acuerdo Energético de Caracas, Guatemala tuvo la oportunidad de negociar con Venezuela, pero en la pasada administración gubernamental al ex presidente Berger le parecía una mejor estrategia rezar, y como señaló alguna vez «pedirle al Señor que baje el precio de los combustibles».
La oferta se presentó nuevamente y el presidente Hugo Chávez no tuvo ningún tapujo al asegurar, luego de la toma de posesión de Colom como mandatario del país, que Venezuela puede proporcionarnos combustible. «No se puede vender el petróleo más barato», insistió Chávez, pero sí que se puede establecer otra modalidad de comercio al impuesto por el neoliberalismo durante los últimos años.
Además de contener los aspectos comerciales, Petrocaribe también posee componentes políticos, y eso no se puede negar. Sin embargo, la obligación de la dirigencia política, a pesar de la guerra mediática, es la implementación de políticas que beneficien a la mayoría. ¿O seguiremos el juego para seguir llenando los bolsillos de los mismos?